Deseo carnal en plena jornada laboral. Relatos eróticos 42

Relatos eróticos 42

Un día cualquiera de una semana cualquiera, la monotonía y el tedio laboral dan un giro de 360º saciando la borrachera del deseo carnal incitado por un pequeño y juguetón vibrador en forma de pintalabios.  

 

Relatos eróticos deseo carnal jornadaLevantarse a las seis de la mañana.

Salir apurada sin posibilidad de aligerar la carga sexual nocturna acumulada.

Verme acorralada entre el tráfico, con el vibrador en el bolso. Ahuyentar la idea, insistir en ella, imaginar el cosquilleo, desearlo, obsesionarme, casi empotrarme con el coche de delante al intentarlo…

Esforzarme en enfriar la mente con la radio. Encenderla: música sensual, voces roncas de los locutores, miradas atrevidas de los conductores que me rodean… Así no hay manera.

Pretender concentrarme en mi agenda, apretada como mi prenda íntima que huele mi deseo y se escurre entre los labios del sexo. La muy temeraria…

Mirar el vibrador; rojo con forma de pintalabios, seductor como no hay otro. Me encantaría conocer a su diseñador, morboso y enfermo de sexo, seguro. Ojos grandes y oscuros, mirada loca, ademanes perversos, adolescencia hambrienta…

Coño de tráfico. “Si al menos pudiera llegar con tiempo al párquing”, suspiro.

Pero no, llego con retraso y salgo del coche cabreada. Camino rápido sufriendo el roce de la humedad paso a paso con una imperiosa necesidad de saciarme con el primero que se me ponga a mano, pero nadie se me cruza en el camino.

“¡Condenada Ley de Murphy!”

Entro en una reunión. Bronca por llegar tarde.

—Señorita, usted siempre tan puntual, y supongo que hoy también tendrá una excusa digna de escuchar ¡Venga, mujer, no se corte! —se impone el mandamás.

Fantasías subidas de tono me revuelven el sexo. Al lado del jefe, tú. Jolines, ¡qué atractivo estás! Te has cortado el pelo, últimamente más delgado, tus gafas a medio recorrido de la nariz…

Uff, mejor me callo. Pido disculpas y me siento con la braguita empapada clavándose en una vulva necesitada.

Relatos eróticos deseo carnal

Palabras aburridas, discusiones interminables. Nuestras miradas se cruzan y crean una reunión íntima. Hace tiempo que te deseo en secreto pero nunca hemos hablado más que para resolver problemas financieros de la organización.

Sin darme cuenta, exhalo un suspiro poco disimulado. La sala calla y los ojos de los presentes se me clavan.

—¿Se aburre, Señorita?—me vuelve a azotar —Quizás es que habla poco y piensa menos. Venga, siéntese a mi lado ¿No te importa, verdad cuñado? —te pregunta el muy cabronazo.

Ni titubeo, me levanto y me siento entre los dos. Hoy visto faldita corta de vuelo, una primura de reclamo.

Inicio mi discurso, claro y brillante, excitante, diría yo. Saco el pintalabios del bolso, le retiro el capuchón y lo pongo en marcha. Cierro los ojos y exhalo un gemido, esta vez, nada disimulado.

—¿Entienden lo que falla en esta empresa?—pregunto observándolos uno a uno con descaro.

Hombres y mujeres alternan la mirada entre mi rostro y el vibrador que sigue en marcha, deseoso de ser útil, de penetrar alguna cavidad.

Los murmullos inundan la sala, entrecortados y tímidos al principio.

—¿Alguien quiere probarlo?—insisto yo.

Al instante, percibo un toqueteo en la pierna derecha. Al cabo de un segundo, en la izquierda. Ambos cuñados en mis muslos. Me encanta pensar que tengo la herencia familiar entre piernas…

Les cojo las manos y las uno. El tacto entre ellos no les desagrada, al contrario. Ni un ápice de vergüenza en la mirada.

“Tierra trágame. Qué burra, ¡te has equivocado!”, me autoflagelo.

El jefe da por terminada la reunión y yo me levanto al igual que los demás, pero ambos me obligan a sentar.

“Linda, no es lo que has pensado ¡A estos les gusta todo y más!”, me convenzo tomando asiento de nuevo.

Así, pues, me quedo sonriendo sentada viendo al resto marchar, excepto a la responsable de ventas que la pillo mirando con ojitos el vibrador.

Sin dudarlo se lo ofrezco. “Todo tuyo, hoy, no ya no lo voy a necesitar…”.

Me lo agradece y se va.

—¡Cierre la puerta! —le grita el jefe.

Relatos eróticos deseo carnal laboralCumplidora, cierra tras de sí dejándome a solas con el par. Ya no queda nadie en la sala, solo ansiedad, pulso acelerado y sexo prohibido.

Lo cierto es que con el Presidente de la corporación ni me lo había planteado: casado y con hijos, recto y poco dispuesto ¡Cómo me había engañado!

Al instante, me doy cuenta de que no es la primera vez entre cuñados. El encanto oculto con el que se desenvuelven en los papeles de amo-esclavo no está hecho para cualquiera, pero ellos, lo adoptan sin dudarlo. Amar sin poseer, llevar a la acción lo que solo unos pocos transgresores son capaces de hacer.

Únicamente buscan el placer de gozar del sexo bajo unos límites que tan solo ellos marcan. Y yo, libre de ataduras, me dejo llevar, entre las caricias y el sonido de sus penes saciándose entre succión y penetración, ambos intensos y yo, con cada uno de ellos.

¿Quién me hubiera dicho que la mujer que había amanecido con la borrachera del deseo carnal entre piernas acabaría descubriendo el Santo Grial que aquellos dos varones ocultaban entre reuniones?

¿Quién se hubiera aventurado a adivinar que acabaría compartiendo con ellos gemidos y emanando fluidos; ofreciendo los pechos al más alto y el pubis al más insensato; dejándose seducir a dos bandas, mordida en la nuca y agarrada por las nalgas; entregando los labios mayores al de más rango y los menores al más cándido, sintiéndoles las lenguas simultáneas, entrelazándose entre ellas, deslizándose por mi humedad, sintiéndome vibrar, irme, jadear, olvidar cuál era mi puesto en aquella sociedad, solo obsesionada en mi caldero divino y en mi necedad?

13 comentarios de “Deseo carnal en plena jornada laboral. Relatos eróticos 42

  1. Hola Carme.
    Otra cosa en que fijarme y adquirir, un pequeño y juguetón vibrador en forma de pintalabios, ROJO, para guárdalo en mi bolso.
    Una gran jornada laboral para nuestra protagonista, lo que empieza como un día fastidioso, termina con una explosión de sexo y lujuria por una vulva necesitada, a mi parecer, tal vez imprudente?
    Creo que a partir de mañana las reuniones con mis compañeros de trabajo serán mas interesantes, teniendo en cuenta que comparto mesa con un hombre interesante, sumamente atractivo y supongo que sexualmente inmejorable, nuestras miradas se cruzan muchas veces, silencios de deseos compartidos? Estoy pensando en la reunión de mañana, mi cabeza estará en tu relato…. espero que mi vulva se comporte y la costura de mis tejanos apretados no me jueguen una mala pasada en un cruzar de miradas y de piernas, joder y si la anulo?
    Besos para un domingo de pijama y relax.
    Siempre a tu lado bella dama.

    • Imprudente es poco, Ester. Mezclar los negocios con el placer ya es peligroso, pero liarse con el dueño de la empresa y su cuñado, eso ya no tiene salvación.
      No querría sentirme culpable, Ester, por favor, mañana compórtate de cuerpo entero, ponte un pantalón menos incitador y mira a otro lado si la cosa se pone “fea”.
      ¿Anular la reunión? Si lo haces nunca sabrás qué podía haber pasado…
      Quizás mañana tu cabeza estará en mi relato y te aseguro que la mía, en tu reunión. No dejes de contarme…
      Bs

  2. La verdad , no se si esta situación se podría sostener durante mucho tiempo sin querer probar del néctar prohibido, de la bebida sagrada que destila el “yoni” de la Diosa que hay en cada mujer. Ya que esa tensión, esa súbita mezcla de adrenalina y testosterona, encarnan el deseo, vehemente, de morder, de chupar, de lamer… Irremisiblemente arrostrado hasta el final. Colmando los deseos mas inconfesables, en cualquier oficina, en cualquier parking, en un ascensor, en globo…
    Saludos Carme!

    • ¿Situación, Rafael? ¿qué situación? ¿la de mantener una reunión con alguien que te atrae? De esas hay miles y pocas veces llegan a buen puerto. Una cosa es desear, otra que ambos deseen lo mismo y otra encontrar el lugar, que no te pillen y que el miedo a que te descubran no eche a perder la erección y la destilación. Me parece que no me equivoco al pensar que la mayoría de estos deseos ocultos acaban en forma de masturbación en el baño… Un placer contar con tu presencia

  3. Carme
    Con reuniones de este tipo el absentismo laboral sería mínimo.
    Cierto que las reuniones en una sala de juntas tienen una connotación erótica especial. Todos,supongo, nos hemos excitado con compañeras de sala. Y alguna vez por suerte hemos podido gozar de esa mesa alargada.
    Petó

    • Me apunto a tu propuesta, Feri!!!
      Qué mejor motivación para ir a trabajar que la reunión de primera hora de la jornada con guiños, toqueteos y miradas. Aunque no sé yo si los resultados serían los esperados, me refiero a los financieros, claro…
      Mesa alargada, corta, redonda, bajita, qué más da si permite ser la base de un arrebato de pasión desenfrenado.
      ¿Alguien se atreve a plantear la idea al Sindicato…?
      Petó

  4. Tus relatos Carme son como un plato de quesos: el mejor siempre esta al final del recorrido. Degustas un brie suave (trufado), pasas rápido por un manchego, saboreas el saint marcellin, llegas al parmesano y finalmente el stillton. Una vez el camino está despejado y has avanzado lentamente, al final el sumo placer. Enjuagas la boca con un poco de ribera, para eliminar gustos y sabores pasados, y al primer trozo la boca se llena de sensaciones y la mente de recuerdos. Recuerdos de los días de Londres con la pelirroja con escasa capacidad para los idiomas pero con una predisposición total al sexo. Ella me descubrió el stillton, para mi el único placer gastronómico de la Gran bretaña. Kate es stillton, stillton es Kate.

    • Me tienes impresionada, Ignasi. Interesante y suculento símil el que aportas en este comentario, personal e íntimo. Un recorrido por la Via láctea donde los quesos sustituyen las estrellas y el deseo a la oscuridad, con un objetivo común: saborear el polvo estelar…

  5. Ya que estaba por aquí me he lanzado. Y, como ya he comentado, se trata de llevar al lector a esa reunión, a meterse en la piel de un@ y sentir. En definitiva, disfrutar con una lectura destinada a ese objetivo. Me ha parecido muy bueno. Mis felicitaciones.

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