Querido deseo bipolar. Erótica en relato 43

Erótica en relato 43

Veamos, querido, a ver cómo te lo cuento.

 

Relatos eroticos deseo queridoLo que hasta hace poco había percibido como una sospecha, ahora ya no me cabe ninguna duda: vivo bajo una doble personalidad. Pero no te asustes, no cumplo ni de largo con los requisitos de bipolaridad, aunque sí hay situaciones, instantes, en los que casi la rozo, al igual que cuando tus labios se acercan a mi intimidad.

Ni por asomo poseo dos formas de ser completas; realmente, ni una sola. Algo en mí me ha incitado a adaptarme a lo que desean los demás y con este propósito me he dejado moldear. Ese ha sido y sigue siendo mi gran pecado: contentar y satisfacer a la humanidad. Y a pesar de ser toda una profesional, lo hago de forma gratuita, pues la compensación es intangible, no material.

Querido, no voy a engañarte ni es mi deseo alejarte: he sido acusada de poco ortodoxa, de trato difícil y de estar fuera de los cánones. Sólo los que realmente me conocen toman estos “inconvenientes” como alicientes y quizás deberías preguntarles antes de empezar. Aunque, pensándolo bien, no quiero que caigas en lo de “Me han dicho” así que, mejor yo misma te lo voy a contar: me gustan los hombres y a la vez los temo, aunque mucho menos que a las mujeres, lo confieso. Quizás porque he sufrido en demasía la envidia que nos destruye y la detesto. Admiro a las que se cuidan, a las que cultivan el intelecto; a las que no necesitan de un hombre a su lado para sobrevivir y por encima de todo, a las que saben respetar.

Y dicho esto, a mi doble yo te voy a presentar:

Mírame. Esa es mi cara visible, la que uso para vivir en sociedad, la que me permite ser aceptada, si no fuera por ese punto transgresor que algunos aprovechan para crucificarme sin temor. Esta cara, solo es una tapadera, convincente sí, pero desvirtúa la realidad.

Y ahora, cierra los ojos. Te presento a mi cara oculta. Es la más sincera porque esa sí refleja la verdad. Es la que fehacientemente manifiesta un alma que adora el erotismo y disfruta del sexo, sin importarle el “qué dirán ni el qué pensarán”. Es la que con el tiempo ha descubierto que quien cae en este juego es por maldad, porque sus lazos contractuales no le permiten más libertad que la de estar abandonado a la soledad, porque la monotonía le ha dejado atado a una cama marital en la que no hay más ajetreo que el deseo dormitando en un falso pedestal. Como puedes comprender, querido, este estilo de vida falso y majadero no es el que yo quiero.

Percibo el sexo como una piedra preciosa, una joya en bruto que no se puede pulir con cualquier técnica ni apaño. Soy consciente de que no se puede cambiar a un hombre ni a una mujer y menos a cierta edad, pero sí contarle lo que necesitas y ayudarle a entender. Revelarle que al igual que los coches, los muebles no están hechos solo para decorar, ni el mármol de la cocina, ni la taza del váter, ni el eslabón de la habitación. Que a todo, el lado oculto se le debe buscar e imaginación echar. Que si nos sumergimos en una línea continua sin altos ni bajos, sin emociones que nos hagan vibrar y el ritmo cardíaco alterar, tarde o temprano la monotonía del “Sábado, sabadete” o  el hipocondríaco “Hoy no, que tengo dolor de cabeza” va a llegar. Que si nos hundimos en el bucle de la apatía el látigo de la indiferencia va a estropear dos horas en la peluquería y el exclusivo Versace que toda vecina desearía.

Solo vivimos una vez, querido, y no quiero caer en la enfermedad de esta pobre sociedad preocupada por la apariencia Relatos eroticos deseo queridosuperficial que nos han impuesto para transitar por este mundo terrenal.  Estamos acostumbrados a buscar la hermosura en la capa externa del prójimo cuando no deja de ser un señuelo caduco que la intemperie acaba marchitando y si solo nos aferramos a ella, con los años provocará mella. Da la sensación de que solo tenemos ojos para lo palpable y lo material cuando realmente es en lo oculto donde se gesta el animal.

Nos dejamos llevar por el imperio de la cantidad vs la calidad y el sexo no se libra de tal  excentricidad. La fidelidad como medida de contención no es la solución. El eterno “No hagas eso” se convierte en una dulce prohibición que al son de oírla acaba transformándose en la búsqueda maligna de otros lechos, de encuentros furtivos clandestinos, de una carnal obsesión. Y cuando finalmente se consigue atravesar la barrera prohibida, a menudo no queda nada más allá que la decepción.

Querido, mi deseo no es otro que del amor volver a gozar. Ansío recuperar el olor del primer abrazo, la melodía de la primera cita. Sueño con descubrir el sabor de cada palabra y acompañar el movimiento de los labios cuando es articulada. Suspiro por formar parte de cada gesto y ser violada por cada mirada. Temo el roce de los dedos buscando un leve contacto. Tiemblo al imaginar un beso que ya no sea casto. Fantaseo ese encuentro íntimo donde poder  acariciar una piel de confianza, sentir las mejillas en la entrepierna temblar y la pérdida de consciencia desear. Cierro los ojos y recelo, pensando si debo dejarme beber el ansiado orgasmo de nuevo…

Y ese es mi deseo, querido. Ahora solo falta saber, quién habla en este deseo bipolar del querer.

16 comentarios de “Querido deseo bipolar. Erótica en relato 43

    • ¿Sin fisuras, Pep?
      Eso solo lo puede conseguir algo hermético y alguien me explicó hace poco que esta característica material no existe. Quizás se olvidó de contarme cómo hermetizar en la esfera emocional…
      Cuéntame si sabes más de ello…
      ¡Ah! y bienvenido a este espacio sensorial, Pep. Estás invitado a leer, comentar, poner en duda, agradecer, negar, felicitar,…

      • En realidad, mi referencia no iba encaminada a la hermeticidad, sino a la total complicidad, confianza y confidencia, dando paso, por tanto a sentimientos incondicionales (sin fisuras).
        Te felicito por tu relato y te animo a crear muchos más, tan buenos como éste y los anteriores. Me gusta leerte…

        • Me gusta escribir, Pep, sobre todo cuando encuentro una musa que me inspira y lectores que se atreven a comentar como tú.
          Y en cuanto a las “fisuras” (al final voy a utilizarlas como título). No sé yo si el concepto “total”, al igual que “siempre” y “nunca” puede alcanzarse en una relación. Quizás con mucho mimo y dedicación…Sin embargo no considero la fisura como algo malo sino como una forma de conocerse siempre y cuando, por supuesto, se sepa volver a cerrar. Me gusta que me leas…

  1. Carme,
    esta “bipolaridad”está presente en muchos de nosotros.
    Tu don con las letras te permite exponerla magnificamente.
    Disfrutemos nuestra polaridad.
    petó

    • Cierto, Feri, las letras son un buen vehiculo para transmitir una realidad que no siempre somos capaces de admitir o manifestar con libertad. De aquí el alivio que nos aporta la bipolaridad para cometer actos de infidelidad. Disfrutémosla.
      Petó

  2. Sentir, gozar, besar, disfrutar, comer, lamer, chupar, frotar, rozar. Todos y cada uno de estos verbos me llevan lejos, me llevan a imaginar que no soy bipolar en custiones de sexo sino que soy humana.
    Besos profundos

    • Humanamente sana, añadiría yo, Rosa.
      No es del contenido de nuestros actos de los que deberíamos avergonzarnos, sino de la forma en la que los llevamos a cabo.
      Abrazos intensos

  3. me uno a esa bipolaridad, que cuando la pruebas por primera vez te hace sonrojar, temblar la voz e inventarte mil excusas por las que justificar que estás nervioso… y que con el paso de los años te hace sentir como Dr. Jekyll y Mr Hide, hasta que descubres que no estás solo, que hay más bipolares a tu alrededor de lo que imaginas, y es esa normalización, la que nos da calma y nos permite perfeccionar nuestra bipolaridad…y disfrutar de ella

    petons

    • No voy a preguntarte si prefieres la personalidad de Dr.Jekyll o de Mr Hide, querido Rookie, pues considero que sería intimar demasiado con una persona que no conozco pero que me gusta su forma de opinar y comentar. Y dado que ellos sufrían un trastorno de personalidad múltiple de características opuestas entre sí, me aportas una nueva área en la que sumergirme y dejarme llevar enfocada en el erotismo y la sensualidad.
      Petons

  4. El olor del primer abrazo, la melodía de la primera cita… Mojado y endurecido, como siempre a tu lado, violándote con cada lasciva mirada.

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