Jaula erótica

Erotismo entre rejas. Último relato erótico 2016

Como sacudido por un resorte, uno de los presentes se adelantó hacia ella con las manos en la cintura, ofreciéndole un falso busto erguido, la cabeza alta y la mirada sincera delatándole lo que era y lo que no deseaba ser, lo que anhelaba pero no podía manifestar más que en aquel reducido hogar. Un fluido cargado de extraordinaria sensualidad comenzó a brotar a chorros de los cuerpos presentes mientras los pies taconeaban siguiéndole los pasos, arrastrados por un galope sin límites donde la sensualidad, la pasión, la vida, la muerte, el odio y el amor se confundían en una metamorfosis.

Erótica crossdressing

Crossdressing en Facebook. Erótica 2016

Era tal la tentación de compartir aquel crossdressing virtual que le propuse su publicación en mi blog pues a la transgresora transformer le acompañaba un relato delicado, de un erotismo exquisito que consideré que a nadie podría molestar, ni al fotógrafo, ni al dueño de esa cándida mano que él convierte en seductora

Relatos eroticos sapiosexual

Sapiosexual o el antídoto del guaperas. Relatos eróticos 39

Estoy hambrienta y no me niego, al contrario. Él me solicita el tenedor y con delicadeza recoge un pedazo carnoso. Unas palabras acertadas y una sonrisa sincera son suficientes para abrirme entera. Me lo ofrece manteniéndolo en el aire pero el pulso me tiembla y se me cae. Estoy nerviosa, la servilleta resbala por mi falda y desaparezco bajo la mesa para atraparla. Jos viste tejanos claros ajustados, es de los que se sienta con las piernas muy separadas y observo su secreto tan bien guardado. Cuando me incorporo, me noto ruborizada por el esfuerzo y el alago.

Relatos eróticos entrepierna motín

Dulce motín en la entrepierna. Relatos eróticos 21

Tras una sensual experiencia en la Bodega, Mamen sigue dejándose seducir por su erótica imaginación convirtiendo la atracción a la que Hugo la tiene atrapada en un sueño aunque esta vez con un final inesperado que se le escapa de las manos. No deja de ser el jefe y ello le provoca más ardor y la duda es: ¿hasta cuándo va a poder soportar ese dulce motín en la entrepierna sin pasar a la acción?