Relatos eróticos gigoló

Mi fiel gigoló. Relatos eróticos 36

Las bolas chinas complacen al igual que un gigoló: no preguntan, solo actúan… El agente clausuró el lavabo de mujeres y me señaló uno de los compartimientos. Manteniendo la puerta abierta, me ordenó que entrara, me bajara las braguitas y extrajera la mercancía. Sumisa, cumplí lo que me pedía. Me senté sobre la tapa del inodoro y retiré las bolas chinas del coño, entregándoselas. Mientras, él observó, atento, todos mis movimientos, se puso unos guantes de látex