Orgasmos nocturnos

Retiré el antifaz de mi rostro y el arnés de mi cintura. El sujetador me apretaba; mis tetas estaban enormes y ya casi no cabían en aquellos conos “Gaulterianos”. Logré sacarlas, las cogí con mis manos, ciñéndolas y presionándolas hacia arriba. Casi podía lamer mis pezones oscuros y duros