Relatos eróticos dominio blasfemo

Bajo el dominio del blasfemo. Relatos eróticos 26

Sin su consentimiento, él se aprovechó y se apoderó de su ingenuidad. Desesperada, intentó apelar a la cordura pero la mente dejó de serle racional y su dominio pasó a manos de los instintos más bajos y cínicos. Intentó deshacerse de aquel súcubo, olvidar sus diabólicas palabras que no cesaban de repetirse en su cabeza acostumbrada a violaciones menores, pero de nada sirvió resistirse.

Relatos eróticos ojete merendando

Merendando tras el ojete de la cerradura. Relatos eróticos 15

Sin motivo alguno, me asaltó un irrefrenable pinchazo de celos al que le siguió un deseo incontenible por seducirle. “Este hombre tiene que ser mío, sea como sea”, me prometí sin quitarle ojo mientras subía a la moto. No me costó imaginarme sentada tras él, con el pecho pegado a su espalda, el roce en la entrepierna al abrirse paso entre sus nalgas y mis manos deslizándose hasta aquel miembro saciado por otra…