Tras el orgasmo diurno. Erótica 2016

Orgasmo diurno

-Haz el favor de relajarte, Nerea. Estás demasiado tensa, demasiado preocupada por darme placer y por satisfacerme, pensando que solo así me vas a retener y que por ese motivo, mañana te voy a seguir necesitando. Olvídate de que pasará después, es el ahora el que importa, el único que te puede dar felicidad. O sea que, déjate llevar, relájate y disfruta, ábrete y siéntete, enloquece y córrete, las veces que haga falta…Por mucho que yo me esfuerce, es tu mente la que manda, Nerea. Mantén la atención en tu sexo y ánclalo en el ahora. No toleres que los pensamientos, las emociones y los miedos te pierdan en el mundo de tu mente. Permite que sea tu conciencia la que tome las riendas, evita huir de lo que sientes en este momento y entra profundamente en tu cuerpo…

Impedida y reducida, Nerea no tuvo más remedio que escuchar y rendirse a las órdenes de Antón, dándole carta blanca para que iniciara una terapia que había demorado durante meses por varios motivos, uno de ellos, el miedo a que no funcionara. Llevaba casi dos años observando lo que Antón practicaba y escribía en las redes sociales y en su blog de sexo. Su forma fácil y sincera de tratar el tabú más incrustado de la humanidad le había aportado la confianza que necesitaba para dejarse conducir por las manos y la experiencia de aquel terapeuta del sexo. Sus ojos y su sonrisa delataban a un hombre feliz que trabajaba con lo que más le gustaba: ayudar a que las mujeres gozaran de sí mismas y ella, deseaba conseguirlo.

Tras entrar por la mañana en la consulta, Nerea se dio cuenta de que en persona Antón todavía le aportaba más confianza que en el espacio virtual. Se sentía a gusto a su lado. Su voz suave era relajante y su mirada respetuosa y mientras él le iba preguntando sobre aspectos íntimos de su sexo y de las costumbres sexuales que practicaba, ella iba desnudándose a medida que le contestaba. Cuando finalmente llegaron al motivo real de aquella cita, Antón la ayudó a echarse sobre la camilla e inició la sesión…

Un calefactor y una melodía seductora caldeaban la estancia mientras las manos de Antón empezaron a masajear el cuerpo de Nerea con aceite. Poco a poco, los movimientos fueron acercándose a sus zonas erógenas hasta acariciarle los pechos y untarle la vulva. Había llegado el momento de la verdad y Nerea percibió su cuerpo tensarse bajo la masturbación. Intentó relajarse, olvidarse de sus miedos y fracasos sexuales y se sumió a una danza distal martirizante. La vulva entera le empezó a quemar hasta que no pudo soportarlo más y se derrumbó con un llanto desconsolado, porque Nerea todavía no había aprendido a diferenciar entre el dolor y el placer que provoca el orgasmo en una mujer. Tras consolarla, paciente Antón volvió a intentarlo, esta vez sumergiéndole la lengua en el epicentro de una vulva ardiendo, escuchando sus reacciones hasta sentir caer de nuevo las barreras que a aquella mujer le impedían gozar del acto sexual. Una vez más, Nerea cayó en un desesperado llanto. Esta vez, él la abrazó, ofreciéndole cariño y preocupándose por su bienestar. Solo pensaba en ella, en su felicidad espiritual y sexual y tras besarla, consolarla y hacerle comprender qué estaba sufriendo su cuerpo y su mente, le pidió permiso para intentarlo una vez más. Deseaba más que nada conseguir que Nerea alcanzara lo que durante tantos años había descartado: gozar de un orgasmo real, que no fuera nocturno ni anónimo. Orgasmo diurno

Cuando ella comprendió y aceptó, Antón se sumergió de nuevo en una vulva ahora dispuesta a abrirse sin trabas al placer del orgasmo. Fue entonces cuando él percibió el olor a hembra relajada y su lengua y sus dedos fueron capaces de destruir las últimas barreras. Las anquilosadas murallas de Nerea se desmoronaron, su mente claudicó y esa vez el llanto se transformó en gemidos y espasmos de placer que fueron repitiéndose…

Antón solo había necesitado dos horas para desbloquear sexualmente a Nerea y hacerle comprender que era una mujer sensual y sexual. Que por descontado era muy importante dar a la pareja pero también recibir, algo que ella siempre había considerado secundario y ello le había impedido gozar del sexo durante muchos, demasiados años. Y que por descontado, el orgasmo diurno existía y que podía conquistarlo y gozarlo tantas veces como ella decidiera.

7 comentarios de “Tras el orgasmo diurno. Erótica 2016

  1. Olor a hembra relajada… Ese es el olor que me enloquece.

    Cada vez escribes mejor, Carme, Adoro tus textos, lo que transmites y haces sentir.

    Endurezco al leerte.

    • Si no hay relajación dificilmente puede humedecerse el deseo, Petrus, ¿no crees?
      Endurecerse es sinónimo de excitación y a pesar de que este relato no estaba destinado a este objetivo, me alagas.
      Gracias por seguir aquí

  2. Nerea descubre como aprender a recibir placer, tan importante como saber darlo.
    bello es compartir el placer.
    Carme, me encanta como lo expresas!!!

    • En el equilibrio reside el placer, Lletraferit, y si alguno de los dos sentidos dar/recibir falla, la persona se puede sentir culpable, defraudada, engañada, hasta el punto de descartar el sexo como fuente de satisfacción.
      Gracias por seguir aquí

  3. Pues sí, me gusta cómo escribes sobre un aspecto concreto del comportamiento sexual de los humanos que es más frecuente de lo que nos imaginamos. Sin duda porque pensamos mas en nuestras propias necesidades y placer que en el placer, o los impedimentos que lo bloquean, en los demás. Y no hago distinción de sexos porque tanto nosotros como ellas podemos ser igual de egoístas y/o cortos de miras, además de inexpertos/as y patosos/as.
    Y me gusta lo que dices en el último párrafo, porque pienso que para el “cuerpo a cuerpo”, si malo resulta no saber, peor es callar y no expresar los sentimientos o las decepciones. Qué momento puede haber de mayor confianza, confidencialidad, intimidad, sinceridad … salvo que el planteamiento sea otro que obtener un placer mutuo.
    Someterse exclusivamente al placer de la otra parte puede ser muy frustrante y acabar, como dices, aceptándolo e incluso creyendo que es lo normal. Porque, si de veras lo que quieres es compartir, cada cual debe obtener su placer con un orgasmo o de cualquier otra forma además del utópico “correrse ambos a la vez”. Vale todo, desde dime lo que te gusta y yo también te lo diré (y lo que no …) hasta el recibir antes y dar después o viceversa, incluso dar sin recibir por puras ganas de complacer, que también es una forma placentera de disfrutar del sexo.

    • En primer lugar, te doy la bienvenida, Cangrejo zurdo, en este espacio de conversación libre y respetuosa sobre el gran tabú que es el erotismo. Espero que te sientas a gusto y que te animes a leer y comentar más relatos, pues tu aportación demuestra que no eres novato y que tienes sensibilidad biunívoca.
      Y ya entrados en materia, te agradezco enormemente dos aspectos de tu comentario:
      el primero sobre el utópico “¡correrse ambos a la vez!” ¿Cómo se puede suponer este punto de éxtasis compartido si entre géneros no somos capaces ni de llegar a un acuerdo para regular la temperatura ambiental de confort?
      Y en cuanto a las consecuencias de callar y añadiría “engañar” para no expresar sentimientos o decepciones, esta actitud es la que adoptamos día a día en todas nuestras esferas personales, sociales y profesionales para no dañar al prójimo y a nosotros mismos. Solo por ponerte un ejemplo: ¿te imaginas tu reacción si en pleno coito tu pareja te manifiesta que tu aliento la está matando? Y ya no te digo si la manifestación es: “no siento nada y me estás haciendo daño”. Todavía no sé el motivo pero en cuanto al sexo somos incapaces de manifestarnos en confianza en el momento oportuno, antes, durante, después, cuando haga falta y lo más importante, ser consecuentes de lo que nos están manifestando. Gracias por estar aquí y espero verte a menudo.

  4. Carme, tu relato produce el mismo efecto que verte salir desnuda del mar, con tu piel untada por el salado néctar universal y con la mirada libre, es el sinónimo de tu relato que sin ninguna duda destila comunicación vital en estado puro, gracias por tus letras y por tener una mente tan privilegiada, personas como tu hacen la las palabras mucho mas que simples letras impresas o plasmadas en una pantalla electrónica, hay un antes y un después de leerte, no hay duda de ello.

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