Bacanal femenina

Aquellas ganas de sexo, aquella pasión por lo prohibido, por follar donde y con quien no debía. Aquella obsesión casi enfermiza de sentirme poseída por un nuevo miembro masculino. Aquella necesidad de ser penetrada por mi hombre al llegar a casa, por el conductor del autobús, por el desconocido que se cruza en mi camino por la calle…Tanto deseo debía ser liberado de un cuerpo descontrolado por una hormonal bacanal femenina que la naturaleza se encargaba de desbocar cada últimos de mes.

Bacanal femeninaY qué mejor y más inofensivo que hacerlo fluir en forma de mensajes eróticos encubiertos por la red; casi en el anonimato, sin atar ni involucrar a nadie. “¡Oooh!”, qué consuelo teclear palabras prohibidas y leer promesas obscenas a cambio, sin pestañear, dejando filtrar toda su esencia maligna en mi sexo.

Eran días de lujuria compartida en la intimidad más profunda y con más de un varón. Desconocía sus rostro y sus voces, más lo único que importaba era el contenido de las conversaciones; del resto, se encargaba la imaginación. Las peticiones se amontonaban y no daba abasto a satisfacerlas todas. Me sentía el centro de atención sexual del universo y ello me proporcionaba una dicha infinita.

Más, de un día para otro, perdía todo el interés y ese cambio inesperado e indeseado, me desesperaba: “¿Cómo podía desvanecerse de esa forma mi libido, cayendo en picado, desapareciendo sin avisar, como si nunca hubiera invadido mi cuerpo ni mi mente?” De repente, todo resultaba tan plano, tan insípido, tan neutral, tan gris…Nada me hacía ya temblar, ni tintinear mi clítoris, ni colorear mis mejillas, ni alterar mi ritmo cardíaco. Era como estar muerta pero con los ojos muy abiertos y atentos, intentando encontrar la forma de recuperar lo perdido.

Pero todos esos hombres, ajenos a mi incoherencia femenina y a mi bacanal femenina, no lo entendían y tanta insistencia me cansaba y aburría. No podían comprender que todo aquello que tanto placer me había aportado y tanta pasión había desencadenado en mi cuerpo ávido de deseo se había evaporado, convirtiéndose en un fantasma del que ahora ya solo ellos anhelaban seguir compartiendo: las buenas noches calientes, los buenos días atrevidos, todo iba directo al sórdido espacio de mi papelera virtual.

Casi me sentía juzgada como culpable, sin ni siquiera haberme concedido el derecho a la presunción de inocencia, únicamente con el contenido de mis correos particulares como muestra de un delito nunca cometido.

Ni cosquilleo, ni palpitaciones y, para más inri, aquel deseo tremendo de sexo había sido vilmente sustituido por la pasividad y la templanza que da lo cotidiano de la vida: un beso al llegar a casa, un saludo al conductor del autobús, un simple olfateo a la estela de perfume del desconocido de la calle…

Aunque sabía que, si yo era paciente y ellos comprensivos, aquellos contactos volverían a tener sentido; tan solo era cuestión de esperar a que la naturaleza siguiera su curso.

 

 

12 comentarios de “Bacanal femenina

  1. La líbido, gran misterio, a menudo nos asusta tener tanta y con tanta gente, y en ocasiones desaparece, nadie ni ninguna situación enciende nuestra pasión.
    Cuando todo nos atrae y nos apasiona, vivamoslo, Carpe Diem; quizás nunca se nos volverá a presentar.

    • No estamos tratando con una libido cualquiera, querido Feri, sino con una libido femenina que se desboca una vez al mes durante la época fértil de la mujer. Eso me da a entender que eres hombre y que puedes padecer las consecuencias pero no las sensaciones, aunque sí podrías participar de ellas si estás atento…

  2. Carme. Efectivamente soy hombre, y no siento esta líbido recurrente, aunque estoy seguro de haberla disfrutado de alguna de las amantes que han pasado por mi vida.
    Ilústrame. ¿como sentir que una mujer se encuentra en ese momento sensualmente activo?

    • Bueno, querido Feri. Como bien sabes, cada mujer es un mundo pero quizás hay un par de detalles que te puedan servir si es que la conoces bien: el brillo de sus ojos al mirarte con descaro o picaronamente; su lenguaje corporal hacia ti, en particular las manos y, por descontado, su tono de voz y el tema de su conversación. Por supuesto, hay más, pero ya te he dado demasiadas pistas. Si vuelves por aquí, ya me contarás como ha ido.

  3. Me encanta descubrir esos detalles que las mujeres desprendeís, interpretarlos e iniciar el juego de la seducción

    • De eso se trata en este blog, Feri, de que nos conozcáis mejor y de que ello os permita hacernos más felices y de rebote, también a vosotros.

  4. Dejemos pues que la naturaleza siga su curso…

    Alguien me dijo una vez… “Cuidado con lo que sueñas, puede llegar a cumplirse”. Desde entonces, y más en los últimos días, no dejo de hacerlo.

    Cada vez más “enganchado” al vuelo, en libertad, los ojos bien abiertos y rozando las nubes.

    Volveré.

    Mis besos.

    • Es bueno ver cumplidos los sueños, Petrus. A mi me gusta la frase: “No lo pienses, hazlo”. Feliz lunes

  5. Suscribo la frase, con rotundidad, mientras transito entre las nubes…

    ¿Para que pensar si deseas y puedes hacerlo?

    Besos de cálido lunes.

    Volveré.

  6. Pingback: Merendando tras el ojete de la cerradura | Erótica Carme Barba

  7. Muy bien escrito. Muchas personas no se entienden a sí mismos y pretenden entender al resto. En el tema que nos ocupa, el “nosce te ipsum” és capital. Y demuestras en tu escrito que más aún en este caso. El esfuerzo de conocerse bien es una excelente inversión a cualquier plazo.
    En cuanto a la forma del relato, tu léxico muestra que te sientes cómoda en perfiles estilísticos arriesgados, con forma de montaña rusa. No sé si lo has pretendido, pero se ajusta prosódicamente al mensaje que transmites. El orden de ideas y la medida de frases y párrafos facilita la lectura, pues no distrae al lector y le permite acceder con facilidad a las ideas que plasmas.
    Nos dejas con ganas de (leer) más. 😉

    • Bienvenido Roller a este rincón de confidencias. Debo decirte que con tu comentario aportas un término latino que de alguna forma resume el concepto de este blog: conocernos a nosotros mismos en la esfera erótica.
      Creo que una vez has hecho la decisión de abrirte y comprenderte, el resto va casi rodado y puedes permitirte compartir pues soy de las que piensa que es más fácil cuando ves a alguien que lo hace y este es mi objetivo: desmitificar tabús y asumir las montañas rusas de nuestro cuerpo y mente, en particular el de las mujeres.
      Un placer de domingo tenerte por aquí. Espero “verte” más a menudo. Abrazo

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