Deseo frustrado

Deseo frustrado de Pierre FarelAquel hombre tenía algo irresistible. Había intentado evitarle a toda costa pero, por alguna razón, me provocaba, me seducía y, por encima de todo, deseaba con locura hacer el amor con él. Pero algo me frenaba y a pesar de que intentaba descubrirlo, no lo lograba: era cariñoso hablando pero brusco cuando me besaba y me abrazaba; era cuerdo, pero el morbo le enloquecía; era sosegado, pero la pasión le perdía.

Aquel deseo de erótica reprimido me carcomía y decidí proponerle un encuentro. Sería al día siguiente, después de comer. Disponía de poco tiempo para encontrar un conjunto de lencería de su color preferido, a pesar de que no coincidía, precisamente, con mis gustos. Siempre quedaba la opción del negro, sensual y elegante, pero si deseaba convertirme en algo especial para él, debía satisfacerle en todas sus fantasías y caprichos. Encontré lo que buscaba, aunque el color seguía sin convencerme. Necesitaba ver su efecto en la intimidad y cuando llegué a casa, encendí el ordenador, me desnudé y me vestí para él. Esperé a que su foto apareciera en la pantalla: me observaba con expectación y le imaginé tocándose bajo el slip.

Mastúrbate para mí—le ordené en voz alta mientras yo me contorneaba sensualmente ante el espejo. En realidad, el color de la lencería, poco importaba. Aquella tarde, él me tiraría sobre la cama y me la arrancaría sin siquiera contemplar el perfecto diseño que elevaba mis pechos y mi culo. Su ternura se convertiría en un apetito voraz y su generosidad en un egoísmo irreprimible por poseerme, hacerme gritar y copular hasta conseguir lo que tanto deseaba: follarme y llegar al orgasmo; uno, dos,…, los que fueran necesarios hasta conseguir el éxtasis.

Acabé de vestirme. Me sentía preparada para la cita y partí a su encuentro.  Llegó a la hora y punto convenidos. Me había encargado personalmente de buscar aquella taberna. Tenía buenas referencias del local y pensé que un tapeo sería perfecto para evitar las inoportunas y continuas interrupciones de los camareros.

El vino ayudó a desinhibirme y mientras él me contaba sus vivencias en el extranjero, me entregué al placer de dar rienda suelta a mi libido: “¿Será de los que prefieren un orgasmo duradero y con interrupciones para alargar la agonía, o quizás de los que ansían una penetración contundente y rápida?; ¿preferirá estar encima y ser él quien me domine o le excitará la sumisión pidiéndome que le ate?…”

Estaba loca por llegar al postre pero lo que me esperaba no era dulce sino muy amargo.

—Estarás de acuerdo conmigo en que nos deseamos y en que debemos encontrar un día y un lugar para descubrir nuestros sexos—me dijo guiñándome el ojo izquierdo—Se hace tarde y debería ir pidiendo la cuenta—concluyó.

Fue entonces cuando me di cuenta de que no compartíamos el mismo guión. Intenté disimular mi frustración: mi sonrisa quedó congelada en mi rostro y mi cabeza asentía sin saber por qué.

El pagó, salimos del local y me dejé llevar hasta una maloliente y clandestina callejuela donde permití que me morreara y me manoseara como parte de un  absurdo nodo al que no seguiría película alguna, ni tan sólo un cortometraje.

Nos despedimos y me quedé observando cómo se alejaba. “Seguía echando de menos su lengua retozando en mis pezones y los restos de semen rezumando de su pene todavía duro después de un encuentro, todavía por consumar”.

30 comentarios de “Deseo frustrado

  1. Deseo frustrado, expectativas equivocadas, o paso previo a un nuevo encuentro. La frustración fue para ambos, el problema es que las expectativas de uno y otro para ese día quizás eran diferentes.
    Un deseo frustrado, un postre inacabado,….,
    cuantos hemos tenido en nuestras vidas?
    y cuantos nos quedan por vivir?
    A veces dicen que lo mejor es empezar por el postre.

    • ¿La frustración fue para ambos? ¿Es esa la sensación que te da al leer el relato? Quizás tengas razón, querido Feri, cuando dices que “a veces lo mejor es empezar por el postre”
      Espero verte a menudo por aquí

  2. Buenos dias.
    En este relato, la fustración es para ella, que creo unas expectativas que el no esta dispuesto a llevar a cabo.
    Personalmente, prefiero una fustración antes que empezar por el postre, nunca hay que empezar la casa por el tejado.
    Saludos

  3. El problema, querida Ester, es que cuando conoces a alguien que te atrae, la lógica a menudo sucumbe a la lujuria, la cordura se desvanece y algo tan lógico como “no empezar la casa por el tejado”, desaparece de nuestra sabiduría popular.

  4. Empezar por el postre y después “picar”cualquier cosa con una copa de vino en la habitación del hotel, después de la ducha conjunta.

  5. Buenos dias.
    Humm el debate esta servido.
    Respecto totalmente vuestras opiniones, aunque personalmente no las comparta.
    Prefiero tantear un buen primer plato, desgustar un segundo y si la ocasión lo permite y el deseo es mutuo, saborear unos buenos y jugosos postres. Despues si que no hay nada mejor que una copa de vino y “picar” cualquier cosa.
    Carme, si bien es cierto que la lujuria y el deseo pueden tener un poder devastador, siempre he intentado que la cordura y la logica sean mas poderosos, el sexo por el sexo, no !!!!
    Un abrazo.

  6. Ester, no es sexo por sexo, es deseo de alguien con quien compartes algo más que tu cuerpo. Esta bien gozar caada plato, pero deshinibirse ante el deseo y empezar por el postre, es porqué el deseo es muy fuerte y los dos saben que después de aflorarlo podrán hablar con mayor libertad

    • Buenas tardes.
      LLETRAFERIT? me gustaria saber tu nombre para poder diriguirme a ti personalmente, no a traves de un pseudonimo.
      Como he dicho antes, y lo ratifico, me encanta saborear todos los platos antes de llegar al postre.
      Saludos.
      Y para mi hermosa dama un abrazo.

      • ¿Y si antes de llegar al postre te das cuenta de que el ágape no es de tu gusto? ¿Qué sugerís? ¿Disimular y hacer pasar los minutos como sea, huir por piernas, dar una excusa para no herir al@ otr@ o sincerarse sin más?

    • Teniendo en cuenta que no se conocen, eso de que “los dos saben que después de aflorarlo podrán hablar con mayor libertad” es muy arriesgado, ¿no crees?, querido Feri ¿Cómo puedes tener la certeza que una vez consumado el acto los dos deseen lo mismo?

  7. Carme me llama Feri y me encanta . Saborear lentamente es fantástico, pero en ese relato intuyo cierta furtividad que puede obligar a tomar un buen postre sin por ello dejar de lado la sensualidad ni el placer.
    Un saludo Ester

  8. Es curioso como las circustancias de nuestra vida nos impiden dejarnos ver tal como somos. Nos escondemos para protegernos porqué es eso o nada y a cambio, no podemos liberar del todo nuestras emociones, nuestro yo, nuestros deseos. Ester, Feri no va a confesar su nombre al igual que tu no vas a posar con una foto, pero a cambio, yo os puedo tener a ambos aquí y eso, queridos, es lo que más me importa. Sé que suena egoísta pero es así. Abrazo de fin de semana.

  9. Nos escondemos, tras pseudónimos, son caretas que nos permiten mostrarnos como somos.
    Carme si el ágape no es de tu gusto no debes aguantar ni huir, simplemente no probarlo. Huir? De que?.
    Después del acto los dos querrán lo mismo? No lo se, pero se que durante el acto ambos deseaban lo mismo.
    Feliz de teneros a ambas, aunque de Ester desconozca su rostro, tengo sus palabras.
    Buen fon de semana.

    • Feri, imagínate que ellos han quedado para comer y supongamos que ambos desean lo mismo pero por alguna razón, uno de ellos en un momento dado ve algo que no le cuadra: demasiada charla enfocada en temas ajenos a lo deseado, poco contacto visual o táctil…Quizás si en ese momento se hubiera dado cuenta, la decepción no hubiera sido tal ¿Probarlo? Me parece que no se le dió la ocasión. Goza del fin de semana

  10. Carme y Feri, yo siempre quiero saber con quien estoy hablando, hombre o mujer, saber su nombre, nunca me han gustado los pseudonimos, creo que la gente los utiliza para ocultarse, para poder expresar o hacer cosas que no se atreve con su propio yo, pero respeto totalmente tu opción.
    Carme, yo no escondo mi rostro para protegerme, no tengo una foto, porque en su momento la “opción” foto no surgio. Pero no tengo ningun reparo en ponerla, tengo muchas “alternativas” para protegerme, dar “la cara” siempre ha sido una de mis virtudes.
    Aunque ja es un poco tarde, os deseo que acabeis de pasar un feliz domingo.
    Gracias por vuestras palabras.
    Saludos.

  11. Ester, si algo he aprendido en este mundo de las letras es que debemos respetar la opción de cada uno. Yo, al igual que tú, necesito una identidad real pero mi necesidad es más de imagen que de nombre. No me gusta hablar con siluetas; los seudónimos, me dan igual.
    ¿Sabéis? me estoy dando cuenta de que una conversación entre desconocidos con una base erótica se está desplazando a un terreno más íntimo, personal y cercano. Es muy agradable y apetece tener estas charlas antes de desconectar después de un largo día, aunque sea un domingo. Abrazo

  12. Buenas tardes.
    Te doy tota la razón Carme, y como he dicho antes, respecto totalmente el anonimato de Feri, aunque no lo comparta, incluso me da la oportunidad de hacer volar mi inmaginación y ver hasta donde soy capaz de llegar, para poner un nombre o un rostro a unas palabras.
    Saludos y un fuerte abrazo para empezar con fuerza la semana.

    • Ester, este dulce manjar que es dejar volar la imaginación puede acabar por dominarte y hasta conducirte a una ilusión que puede escapar de tu control y otros aprovecharse de ello, hasta acabar haciéndote daño a tí misma. Precaución…querida.

  13. Cierto. La imaginación juega malas pasadas.
    Ester, no imagines mucho de mi, soy muy simple.
    Yo no conozco tu rostro , y tu nombre podría ser inventado, ese nombre que das cuando algún hombre te asalta en un bar de copas.
    Feri me lo ha puesto Carme, y me gusta pero podría ser Albert, por ejemplo.

  14. Hola.
    Carme, mi imaginación es poderosa,( casi como la tuya) pero intentare seguir con los pies en el suelo, y seguire tu consejo, no dejare que me domine y en ningún momento que escape a mi control.
    Feri, puedes estar seguro que no inmagino mucho, eres un simple mortal. Albert? esta claro que no.
    Mi nombre es Ester, nunca me han asaltado en un bar, jajajaja, sera por eso que nunca he tenido que mentir sobre mi nombre.
    Feliz tarde de lunes. Saludos

    • No deja de sorprenderme la conducta humana. Ante una situación como la descrita en este relato por la que, quizás, todos hemos pasado, acabamos derivando los comentarios a los motivos del anonimato, olvidando un aspecto añadido que podría haber incidido en la frustración de la protagonista, o no…Me he permitido añadir un enlace en el texto que quizás sea de ayuda. Abrazo

  15. Si la protagonista echa de menos la boca y habla de un encuentro aun por consumar, es que el encuentro total aun está por llegar si ambos lo desean.

  16. Buenas tardes Carme.
    Déjame hacer un “apunte” a tu comentario, y aquí cierro el tema. Si bien es cierto que la conducta humana nunca deja de sorprenderme, este relato a dado pie a una serie de comentarios y de respuestas que han derivado en unas cuestiones “mas personales” y que nos ha alejado un poquito del relato, pero a mi entender ha sido única y exclusivamente para responder a preguntas que han salido.
    No puedo encontrar el enlace del que hablas, lo comprobare a través del correo.
    Mi opinión sigue siendo la misma, la frustración es de ella.
    Un abrazo hermosa dama.

    • Ah, ¡pero eso es fantástico, Ester! Eso significa que lo que leemos nos hace sentir vivos y nos aporta dudas que en un foro como este podemos manifestar con libertad. Estoy orgullosa y lo disfruto.
      Lo que intentaba, era tomar otra línea de conversación hacia algo que ha pasado desapercibido: la lencería. Este complemento que para nosotras es tan fundamental y para ellos…nunca se sabe. Esta es su segunda frustración: haberse vestido para él. El enlace, Ester, está en la palabra “lencería” que ahora aparece en azul. Solo son algunos ejemplos. Abrazo de viernes, preciosa

      • Hola Carme, me estreno, en tu excelente web, si, verdaderamente son excelentes y tremendamente inquietantes tus relatos, pero el concepto que comentas de vestirte para el otro lo veo un tanto machista, también frustante por que al modificar tus apetencias y gustos personales, modificas tu estado en toda la acción futura, nada tienes que hacer para el otro, por que el otro no tiene derecho a modificarte tus deseos, tu estilo, tu yo, ademas personalmente opino que la mejor lencería es la que no existe sobre tu piel, esa en la que mientras estas tranquilamente comiendo te das cuenta que la persona que tienes delante solo lleva su piel bajo el vestido,… por cierto, ante la ausencia de química, no es necesario invertir tiempo, sales por piernas y adiós muy buenas y punto…. lo otro es alargar sabores y agonías absurdas.

        • Josep, bienvenido y te agradezco y acepto el halago que haces de la web. Está diseñada con la ilusión de una mujer que desea convertir este espacio en un rincón donde las inquietudes más íntimas entre hombres y mujeres sean descubiertas, compartidas y “aceptadas”.
          En cuanto a vestirse de otra forma para gustar al otro, tienes toda la razón, Josep y quizás tendimos más las mujeres que los hombres a caer en este error y creo que la razón viene de lejos, para complacer al marido, ¿me equivoco? Y sí, ante la falta de química, adiós muy buenas, pero ese no era el caso en “Deseo frustrado”. La protagonista ansiaba aquel encuentro y hacer el amor con aquel hombre y esta ilusión era el móvil que la mantenía allí sentada, esperando los postres…Fíjate que si no hubiera sido así, Josep, este relato no existiría y quizás no nos hubiéramos conocido. Abrazo y espero tenerte a menudo por aquí.

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