Cuando una se enamora. Erótica 2016-1

Erótica 2016-1

Enamorarse es una sensación agradable e intensa y también un peligroso juego de seducción

Cuando una se enamora

Cuando una se enamora, se sonroja con una mirada y se ruboriza con una palabra. Se esfuerza por gustar hasta la saciedad, mintiendo y arriesgando la honestidad y todo para conquistar sin pensar que quizás, no sea la mejor forma de llegar.

Cuando una se enamora, el pulso se acelera, las manos sudan y el estómago se cierra. El alma se encoge y la cordura se quiebra. La cautela desaparece y la mente se turba, clamando en la tormenta ser follada y en la calma, ser amada.

Cuando una se enamora, el sexo se inquieta y el demonio de la perversión toma la rienda. El monstruo de la promiscuidad se destapa y nos somete a una bacanal irracional que nos empuja a un abismo del que no siempre se sale triunfal.

Cuando una se enamora, los ojos dejan de ser cautos, preguntándose si será de los que les gustará un coito largo, con penetraciones profundas y lentas o de los que les apasionará el amor salvaje, con mordiscos, azotes y algunas reprimendas.

Cuando una se enamora, las mejillas enrojecen y los pechos se enaltecen. Los labios se hinchan y los pezones se yerguen. El contoneo se exagera y el clítoris, tintinea. El apetito es convulsivo y la pasión un desafío. El juicio nos da esquinazo y las fantasías se transforman en realidad, todo bajo la batuta de una imperiosa necesidad.

Cuando una se enamora, se obstina en que aquel hombre ha de ser suyo y para ello usa su encanto, estrujándolo hasta dejarlo para el resto de las mujeres, ciego y manco.

Cuando una se enamora, le apetece jugar, dando órdenes que le obliga a su presa a acatar sin pensar cómo él las va a interpretar, sin tener en cuenta que ellos se excitan con los genitales y nosotras con los flirteos verbales y que hay un abismo entre el sexo deseado y el sexo consumado.

Cuando una se enamora no se da cuenta de que ya no hay vuelta atrás y de que, quizás, no era eso lo que habíamos salido a buscar. Enajenadas por la pasión, nos hemos dejado llevar, sin ser conscientes de que todavía no estamos preparadas para dejarnos profanar.

Cuando una se enamora, pierde el rumbo y la razón, el raciocinio… y el corazón.

 

 

30 comentarios de “Cuando una se enamora. Erótica 2016-1

  1. ¿Enamorarse un peligro? Pues ahora que te he leído, sí, lo es.
    Demasiadas veces he caído en esta tonta forma de ir loca por la calle y desmadrada en el trabajo y con insomnio en la cama. Atontada por un hombre al que cuando consigue lo que esperaba de mí y se da cuenta de que yo quiero algo más serio, me menosprecia por no ser su tipo y desaparece sin despedirse.
    Pareces una madura con experiencias de todo tipo ¿Es así o eres una impostora con mucha imaginación? En este último caso, te compro la franquicia.

    • Todas nos hemos enamorado y seguiremos haciéndolo, Shanna, aunque creo que la experiencia debería enseñarnos a ser más cautas y no dejarnos llevar por la enajenación del momento con los pechos duros como una piedra y el clítoris tintineando como un flan. Pero por desgracia, la cordura no casa con la locura y pasa lo que pasa, que tras la tormenta viene la decepción y la frustración. ¿Lo mío? Un poco de todo, Shanna, como siempre. Y la franquicia, la puedes adquirir con el primer hombre que encuentres y con eso no insinúo que seas una buscona sino una mujer que busca alternativas antes de volver a ser sentimentalmente manoseada. Ya me contarás…

  2. Carme,

    Una oda al deseo con sentimientos.
    Tus palabras transpiran pasión intensa desde el corazón.
    Sentir esa humedad de entrepierna debe ser un placer espectacular.

    Amor y deseo a menudo son peligrosos, nos atonta como dice Shanna, pero bendito atontamiento mientras dura.

    Bienaventurado el que reciba esa mezcla de cálidez y pasión que desprendes.
    Petó.

    • Tienes razón, Feri: sentir esa humedad en la entrepierna es un gran placer aunque se seca de golpe cuando se recibe el azote del desdén, del desengaño, del no poder recibir lo que se necesita, sobre todo, cuando no se entiende el por qué. Abrazo

  3. Carme,
    Entiendo que hay poca distancia de la humedad pasional a la sequedad de la decepción.
    Los hombres, a menudo no sabemos estar a la altura de las circunstancias.

  4. Hola Carme.
    Cuando una se enamora………………………. No hay mayor placer que sentir todo lo que has descrito.
    Si bien es cierto que perdemos la razón y la cordura, bienvenida sea tal enajenación, porque aunque nos produce momentos de dolor y incluso rechazo, el placer de tal sentimiento es inmenso.
    Me gusta sentirme enamorada, follada y amada. El dolor es opcional.
    Tus relatos son excelentes, tus letras cautivadoras y tus fotos enamoran.
    Besos bella dama.

    • Sentirse enamorada es uno de los mejores manjares de la carta que nos ofrece la vida, querida Ester.
      Cuando padezco este síndrome de locura me siento viva, eufórica, capaz de casi todo.
      Lo que no comparto contigo es que “el dolor sea opcional”. No en una mujer. Ojalá fuera así y si has encontrado la fórmula, cuéntamela. Las mujeres padecemos y sufrimos algo que los hombres desconocen porque si ellos también tuvieran que pasar por ello, las relaciones serían distintas.
      Tus adjetivos son excesivos para mi humilde obra escrita y fotografiada pero siempre me incitan a seguir.
      Abrazo de jueves noche

      • Hola Carme.
        No, no he encontrado la fórmula para no sufrir, si bien es cierto que con los años he aprendido a minimizar los daños que produce dicho síndrome.
        Quanta razón tienes al decir que las mujeres sufrimos más que los hombres, supongo que es lo que nos diferencia del sexo masculino, nuestro sentimentalismo.
        Mis adjetivos…………. no es más que lo que siento.
        Abrazo de sábado tarde bella dama.
        Siempre a tu lado.

    • Tienes razón, Feri. A mí también me cautiva la secuencia: “enamorada, follada y amada”. No cabe duda de que Ester es una mujer plena y con suerte. Abrazo nocturno

    • Hola Feri.
      Sexo por sexo? No.
      No hay mayor satisfacción que compartir tu cuerpo con una persona que te atrae, que te gusta y que pueda compartir contigo alguna cosa mas que un deseo momentaneo.
      Personalmente, el sexo es una consequencia de, un cafe, un almuerzo, una sonrisa, un buenos dias,……………….despues de todo eso te sientes enamorada, puede que muy bien follada y despues de todo, amada.
      Un petó.

      • Querida Ester, incides en algo muy importante y que con las redes sociales se deteriora: el contacto visual para obtener una sonrisa que no sea una fotografía, un “buenos días” con un tono de voz que no sea electrónico, compartir un café, unas tapas o una copa de vino que no provengan de un instagram o similar, una contestación que llegue cuando la necesitas…Sin eso, díficilmente te puedes enamorar y del resto…, ya ni pensarlo. Petó de diumenge nit

  5. Carme,

    Ester tiene la suerte de saber combinar la pasión y entrega femenina con la ‘practicidad’ masculina.
    Carpe Diem, Ester. Aprovecha el momento, que quizás no habrá una nueva ocasión.

    Gracias por ese cálido abrazo nocturno. Petó.

    • Feri, te voy a pedir un favor muy grande: se il vous plaît, cuéntame qué es la “practicidad masculina”. Me encantaría disfrutar ese Carpe Diem sin necesidad de ser hombre. Te deseo un fin de semana largo y pleno.

  6. Buenos días,

    Ester,
    sexo por sexo, no!!! Siempre debe existir una química especial entre ambos. Una química sensual, sexual, gestual, del intelecto,…… pero si al Carpe Diem si alguien así se cruza por nuestras vidas, aunque sea algo pasajero. Me gusta como defines la situación previa al sexo, es importante.

    Carme,
    La practicidad masculina, la resume Ester con “el dolor es opcional”. Tu debes poder escoger en la mayoria de casos si te causa o no dolor, o bien saber obviarlo o contrarrestarlo. Me refería a eso. Los hombres, en general, somos más fríos en esta parte de la película.

    De acuerdo con vosotras; quizás el avance tecnológico haya propiciado encuentros, pero un correo electrónico, nunca sustituirá una caricia, o un beso detrás de la oreja.

    Por último, Ester. ‘
    Yo a tí , Touché’?
    Se me antoja más divertido ‘touchée’………….. jaja

    Petons per ambdues…

    • Me sorprendes, Feri, con tu descripción. Ni por asomo una persona, sea hombre o mujer, puede escoger de antemano y saber si aquella relación le va a doler o no. Hablamos de algo visceral, no racional. Aunque te agradezco este apunte. La sinceridad es la mejor forma de conocer a una persona y ahora, entiendo muchas cosas que me tenían confusa. Gracias por contestar en día festivo

  7. Carme,

    No lleves al extremo mis palabras.

    Gestionar mejor, significa sufrir menos, encajar mejor una negativa,……, pero no ser insensible.

    He sentido dolor muchas veces en mi vida, y con la experiencia aprendes a distraerlo para que no te consuma.

    Abrazo, bonica.

    • Al igual que el dolor, Feri, supongo que sabrás que las interpretaciones también son diferentes entre hombres y mujeres. Nosotras tendemos a tomarlas al pie de la letra y a darles varias vueltas antes de decidir su significado mientras que vosotros las tomáis tal cual. Y sí, tienes razón, Feri, es necesario buscar salidas para encajar la negativa y que el dolor afecte lo mínimo posible y en el caso de una enamorada no correspondida recomiendo dejarse seducir por otro hombre o por qué no, por una mujer. Es una distracción de un valor incalculable.

      Abrazo, Feri

  8. Si dejarte seducir por otra boca, femenina o masculina, te funciona, fantástico. Distraes el dolor y disfrutas.
    En mi caso no preciso ese consuelo, o despecho, me conformo con aceptar la situación y seguir viviendo; aunque reconozco que siempre será bienvenida una boca femenina a la que besar.
    Saludos, Carme.

  9. ¿Quién ha hablado de bocas, Feri? ¿Y de despecho?
    El hecho de redirigir la atención a otras personas para disipar el dolor es una técnica de salud y supervivencia personal que no daña a nadie y sí beneficia a la “desolada”.
    Me alegro que poseas esta capacidad de aceptación. Saludos para ti también, Feri

  10. Cuando uno se enamora y no tiene clítoris para tintenear, ¿qué hace?. Mirada quizás excesivamente femenina del enamoramiento…. Más que nada, para provocar

    • Tal como dice en un momento dado la protagonista, estimat Ignasi, el enamoramiento de un hombre se transmite de forma muy distinta que en una mujer, no se sabe bien si por la naturaleza fisiológica o por la activación de diferentes hemisferios cerebrales. Aunque si me pongo en la piel de un hipotético “hombre enajenado transitoriamente”, que podría ser el homónimo a “mujer enamorada” se me ocurre: “Cuando uno se enamora el trato se descara y el pene se desmadra”, por poner un ejemplo…

  11. Querida y admirada Carme, del mismo modo que si estás vivo es imposible saber qué es la muerte y una vez muerto, carecerás de vida para reconocerlo tampoco una mujer puede saber qué experimenta un hombre enamorado (y viceversa). Por mucho que te hayan contado hombres enamorados, te habrán dado su particular visión del tema. Sostengo que, enamoradizo como soy, jamás ante el amor se me ha desmadrado el pene sino la mente, y las hormonas y ondas cerebrales te aseguro que son mucho más placenteras que las que emanan del fálico órgano.

    • No tengo información de primera mano, apreciat Ignasi, porque nunca la he pedido pero si observado y te aseguro que la sensación que me trasmite un hombre “enamorado” es de un desmadre de la mente directamente proporcional al del pene. Aunque es bueno saber que no todos funcionáis así

  12. Querida y admirada Carme, creo que una vez más te falla la estadística, que como he intentado explicarte es una de las dos únicas verdades que existen en este mundo. Y te falla o bien porque tu universo de hombres enamorados es muy reducido o porque tu muestreo ha sido muy sesgado y sólo has escogido a los pertenecientes a una determinada clase. Pienso que aquellos que lucen un desmadre parejo entre mente y pene son los primarios; los que anteponen mente a pene son exquisitos, seductores, cuyas envolventes sin manifestación física con todo tipo de circunloquios, provocan un clímax que supera a los primitivos. Los primeros son cantidad y fuerza; los segundos, calidad y delicadeza. Yo te recomendaría vivamente que probaras en algún momento algún enamorado de esta segunda clase y, ante las experiencias vividas, podrías decidir con conocimiento que es lo mejor. El problema es que cuesta descubrirlos pero a ti no te faltan ni sagacidades ni virtudes.

    • Respeto tu opinión, Ignasi, lo que veo que no haces con la mía. Las estadísticas fallan a destajo y como ejemplo te pongo el tema político. Es la percepción de lo que una se cruza a lo largo de su vida la que crea una idea y una afirmación. El sexo no es más que otro parámetro en nuestra evolución y no hablo solo de mi propia experiencia sino de lo que he ido recogiendo a través de lecturas, conversaciones y algún que otro lloro y desesperación. Por cierto, si a los hombres seductores que anteponen pene a mente los nombras con cierto desdén “primitivos”, ¿cómo denominas a los que anteponen mente a pene en los que sin lugar a dudas te incluyes?

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