Delirio fálico en el tranvía

La capacidad de la imaginación contra la monotonía

 

Como cada mañana, los hombres toman el tranvía para ir a trabajar. Sin embargo, ese día, la conductora erotiza el vehículo, convirtiendo su deseo en un delirio surrealista y fálico.

Necesita combatir la monotonía de su jornada laboral: el largo túnel a oscuras, la luz intermitente de las farolas, aquellos hombres subiendo uno tras otro, todos iguales, silenciosos, grises y apáticos. Es la rutina diaria, pero esa mañana sufre el ritmo de las sacudidas de la máquina validadora y del traqueteo del convoy en su sexo. Se siente deseada y el sofoco la lleva a convertir el tranvía en un harén de hombres con gabardina bajo la que emergen sus penes danzando al son que ella desea manoseando las palancas de mando, presionando los pedales con sus muslos cada vez más separados y liberando sus pechos del estrecho uniforme, ávida de convertir en realidad lo que su imaginación decide ver por el retrovisor, sin tener en cuenta el riesgo al que expone al convoy.

 

 

19 comentarios de “Delirio fálico en el tranvía

  1. Querida Isabel, detecto que te va lo corto e intenso, como a Baltasar Gracián, escritor del siglo de Oro quien a partir de sentencias breves dominaba el juego de palabras y les daba asociaciones ingeniosas, como tú: “Lo breve, si bueno, dos veces bueno”. Pues quizás te tome la indirecta y conjuntamente con otra propuesta que he planteado con otro colaborador, abra una nueva sección en la que pueda combinar película y comentario breve, a tono y rico en matices eróticos. Espero que te apuntes. Abrazo y gracias por asomarte.

    • Pero sabes que una parte de mí está en tus manos, ¿verdad?
      Nos conocimos a raíz de una actuación de Prevención de riesgos laborales y acabamos como Estilista-Asesora de imágen-clienta-seguidora Llongueras. Bss

    • Olga, es un lujo para mí tenerte en este rincón al que puedes inscribirte, comentar y hasta si te apetece, escribir…Quién hubiera dicho que aquella ingeniera que conociste hace más de veinte años como becaria acabaría relatando cuentos eróticos para motivar la mejora de las condiciones de trabajo en las conductoras de convoys, ¿verdad? Abrazo y hasta pronto

  2. Siento ahora mismo el traqueteo del tranvía y pienso en la suerte que tiene esa estupenda y magnífica conductora que tiene en sus manos tantos y tantos hombres vestidos de gris, con gabardinas que esconden eso que nos gusta tanto.
    Gracias

    • Bueno, más que en sus manos, en su convoy y tu observación me lleva a pensar, querida Rosa, que el poder también tiene su vertiente de erotismo. En el fondo, todos estos señores adecuadamente engabardinados dependen de ella, están a su merced, puede zarandearlos más o menos según le convenga y siempre escondida bajo su inocente uniforme de conductora. Abrazo y gracias por estar aquí

  3. Maravillosa conductora que puede acelerar, retener y modular a su voluntad la marcha del convoy de esta forma podrá sintonizar el ritmo de las eyaculaciones sobre el uniforme abierto, sintiendo sus senos regados secuencialmente dependiendo de la aceleración que ella misma imprima en todo el convoy, maravilloso cambio de indumentario, el sustituir el uniforma de conductora por un uniforme de piel con cobertura absoluta de semen que ella ha logrado provocar a su voluntad con sus traviesos cambios de marcha en el convoy, que bella, vestida de blanco, desafiante y dominante de la situación, porque eres la conductora, la que determina el destino futuro de esos hombre con gabardina gris del día a día.

    • Efectivamente, Josep, el dominio puede ser uno de los afrodisíacos más placenteros, en particular cuando es la imaginación la encargada de ello.
      Interesante tu visión de cambio de uniforme ante una eyaculación múltiple…Abrazo

    • I think so. When I saw it I felt the need to write somethig about. Thanks a lot for your comment. By the way, I can’t access to your web.

    • Antonio, es una sugerencia onírica de cómo combatir la monotonía de un trabajo visualmente aburrido, repetitivo y falto de motivación. El resto, corre de tu cuenta…

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