Línea erótica

Sexo en líneaSentir sin tocar, gozar sin ver, tan solo con el poder de la palabra, de la voz, de la imaginación y quizás, la complicidad de un espejo. Tras la intimidad del teléfono  todo es posible: pronunciar aquellas expresiones que tanto apuro nos dan en la realidad; sucumbir a aquellas palabras soeces tan detestables pero que desde el otro lado y en el anonimato adoptan un deje morboso y hasta apetecible…

…/…—“Mia cara, come va”?

Un estremecimiento encogió la boca de mi estómago y el habla se me heló. Escuchar su voz por teléfono, susurrando en italiano todo aquello que tanto había echado de menos, resultaba de lo más erótico y sensual. Imaginar cómo se iba desnudando, oír los gemidos de gozo al tocarse…Cerré los ojos para que la sensación fuera más intensa y pude percibir la calidez de su boca en la mía.

—“Amore mio, carona il tuo sexo per me”—me pedía insistentemente.

Mis manos se convirtieron en las suyas y dejé que recorrieran mi cuerpo, tocando mis pechos, acariciando mis labios y frotando mi clítoris.

Descubrí que por teléfono mis gemidos le excitaban más que en la realidad y que sus gritos de placer me enloquecían. Hicimos el amor con alocada pasión y, ansiosos por volver a gozar de aquel placer carnal, nos citamos para el siguiente viernes por la noche.

Con el tiempo, perfeccioné mi estilo; practiqué los cambios de intensidad y tonalidad de mis suspiros; descubrí que si la conversación decaía, unas  palabras soeces y la mera insinuación de gozar masturbándome prescindiendo de él, lo volvían loco. Pero, por encima de todo, aprendí a despertar su deseo sexual con mi voz y a obtener el mío con mi imaginación. El espejo de la habitación se convirtió en mi profesor y yo en su alumna, ensayando ante él, hasta que me convertí en toda una profesional de la línea erótica.

Aquel viernes me sentía chica mala y dejé que el teléfono sonara más de lo normal antes de descolgar.

—Hoy me he vestido especialmente para ti—contesté sin saludarle ni dejarle hablar.

—Llevo puesto mi tanga negro; el que hace sobresalir mis labios por los laterales y que a ti tanto te gusta arrancarme con la boca cuando te pones cachondo ¿Recuerdas cómo me provoca su roce? y ¿cuánto me excito cuando la blonda se clava en mi clítoris? Estoy tan mojada… ¿Sabes que me encantaría? Que fuera tu lengua la que me masturbara. Voy a abrir mis piernas para que puedas ver cómo lo hago.

— ¡Cara, me excitas tanti! Ayúdame, ti prego—murmuraba él, jadeando.

—Ven, déjate llevar. Ahora siento tu aliento. Tus labios besan los míos y tu lengua se escurre entre ellos. Casi está a punto de ceder…sigue un poco más—le susurraba mientras yo excitaba mi clítoris.

— ¡Así, sigue!, no te detengas; sigue frotándolo, lámelo, comételo pero por lo que más quieras: ¡no lo dejes!—le gritaba.

A pesar de que estaba ansiosa por correrme, deseaba alargar aquella agonía y me tapé la boca con la almohada para evitar que oyera mis gemidos, escondiendo mi agitación y, cuando recuperé el control, volví a atacar.

—Nico, sabes que soy insaciable y mis pechos también desean que los toques y los chupes. Des de la primera noche en la playa supe que no puedes resistirte a ellos, ¿eh? Fíjate como están mis pezones: revoltosos y ansiosos por ser pellizcados y mordisqueados, al igual que hacías en la arena, ¿te acuerdas?

¡Cómo no se iba a acordar si eran su obsesión!; no les podía quitar ojo, y manos y lengua competían para disfrutar de ellos.

Era cuestión de segundos que sucumbiera a aquella nueva tentación y debía buscar la forma de volver a interrumpirle. Pasaría una semana hasta nuestra siguiente cita y quería convertirme en su obsesión.

— ¡Oh, no; no sigas, Nico! Espera a que acaricie tu sexo con mi mano. “¡Mi piace tanto…!”—le tentaba con voz seductora.

—“Ma, amore mío”, ¿sabes lo que realmente deseo?—me atreví a pedirle en su idioma—“Vorrei che mi penetri con il tuo cazzo e mi fotti fino a cadere

Él exhaló uno de sus guturales gemidos de satisfacción que a mí tanto me provocaban y no pude reprimir instigarlo un poco más.

—Tócame…Sé cómo te pone untar tu dedo en mi vulva y acariciar tu pene con él. “Vienni con me” y jódeme.

Le oía balbucear al otro lado de la línea y seguí provocándole.

— ¡No, no!, espera; quiero que me penetres poco a poco…Si, así…; no, ahora ¡más rápido!; cabálgame con tu polla. ¡Quiero más, más,…ni se te ocurra parar…—le fustigaba mientras yo no dejaba de meter y sacar mi juguete de silicona.

Su gemido final atravesó la línea telefónica, transmitiéndome las sacudidas de su orgasmo en mi cuerpo al que acompañé al poco rato…/…

                                                        ¿Te gustaría saber cómo sigue…? 

Cap.7. Jaque mate al orgasmo nocturno

9 comentarios de “Línea erótica

  1. Buenos dias Carme,
    ¿El poder de la palabra?…Siempre he creido ciegamente en su poder, ya que puede ser devastador y al mismo tiempo sanador.
    En este relato, la palabra, acompañada de una muy buena dosis de inmaginación, consigue que los protagonistas lleguen al orgasmo casi al mismo instante.
    Personalmente, y hablando desde mi falta de experiencia, pensar que tengo que hablar para que la persona que está al otro lado llegue a la excitación, me cuesta. Para poder llegar yo tengo que escuchar, tengo que mirar, tengo que inmaginar, ufffff teniendo en cuenta que estamos acostumbrados al contacto fisico que es mucho mas fácil, me cuesta ponerme en esta situación; aunque tengo que reconocer que el morbo es impresionante y que de todo se aprende.
    Un abrazo hermosa dama.

    • Querida Ester,
      Es mucho más que el poder de la palabra; es el timbre de voz, el tono, el susurro, el idioma, los gemidos, el recuerdo de la sensación al ver su cuerpo desnudo y apetecible, su reacción bajo el tacto de tus dedos, de tu boca…Pero para ello debes deshinibirte y quizás acompañarte de algún complemento más físico, que te aporte ese contacto tan necesario para tí. Un placer tenerte de nuevo cerca, Ester

  2. La palabra, aún siendo al otro lado de la línea telefónica, puede excitarnos más que el contacto físico. A la voz de deseo unimos nuestra imaginación, nuestra libido, e ilustramos lo que queremos que os hagan; pedimos lo que deseamos con mayor sinceridad, a menudo el contacto físico limita nuestra imaginación. Orgasmos on line, pero nunca con desconocidas, siempre con alguien que conoces, o al menos esa es mi experiencia.
    Gracias por tu relato Carme.

  3. Una voz ronca, oscura, de palabra lenta, sin interferencias que impidan captar todo su contenido…Eso sí es un lujo libídico. Pero por desgracia, los móbiles no son el mejor aliado y con ellos se pierde, casi todo. Abrazo de domingo tarde

  4. Una llamada, un extraño al otro lado, y dejar volar la imaginación con la textura de una voz excitante que llena los sentidos de deseo, desatándolos por los poros de la piel. El solo hecho de pensar que con la voz puedes dar placer ya es todo un placer, un morbo que invita a dos seres a deshinibirse, a acariciarse juntos, a… sentir y explosionar. No importa quien haya al otro lado, lo importante es que todos los sentidos se acoplen en uno y sentirse… vivo.
    Sigue llamando Carme, tu extraño te espera.

    • No es tan fácil, querida Ana Mari seguir llamando para seguir sintiendo. O digámoslo de otra forma: es tan fácil que puede convertirse en una droga de la que difícilmente vas a poder prescindir. La tienes en casa, a cualquier hora y además no está prohibida. Pero, ¿qué pasa cuándo topas con la realidad? No es el caso de los protagonistas, pues ellos ya se conocían de antemano pero enamorarse de una persona solo por lo que dice y por su voz…Tengo pendiente este tema y espero tenerte por aquí cuando le de a luz. Abrazo

  5. Ana Mari, supongo que lo desconocido excita, pero estoy de acuerdo con Carme que la excitación es mayor cuando quien está al otro lado ya ha sido tu amante.

    • ¡Uau!, Feri, parece ser que esta técnica de seducción ya la has catado. Me parece que en ningún momento he dicho que la excitación sea mayor cuando al otro lado hay alguien conocido, algo que tú das por supuesto…¿Me he perdido algo, Feri?

  6. Pingback: Escena caliente sin sexo explícito | Erótica Carme Barba

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