Entre sábanas. Relatos eróticos 27

Relatos eróticos 27

Relatos eróticos entre sábanasTodavía era muy temprano, pero Nerea se había quedado dormida con los pórticos del balcón abiertos y la luz del alba le alcanzó el rostro, despertándola. Una suave brisa mecía las cortinas, hipnotizándola con el gandul balanceo y cerró los ojos de nuevo, esperando retomar el sueño. Mas no se acostumbraba a dormir sola y a falta de una ancha espalda donde refugiar los pechos y de unas varoniles nalgas donde acunar el pubis, se tuvo que conformar enrollándose las sábanas en la entrepierna y desahogando el deseo en la almohada.

Remolona, se dio la vuelta agarrándose al blando cojín, quedando cara a cara con la realidad que le reflejaba el espejo del armario: una mujer sola en una coqueta  habitación de hotel pasando sus primeras vacaciones como mujer separada. No le apetecía revolver la nostalgia y debía afrontar la situación. En el fondo, marcharse había sido su decisión, al igual que huir sola a aquella isla italiana para reencontrarse y recuperar el tiempo perdido.

Decidida, se sentó sobre el colchón y observó lo que la rodeaba: las paredes encaladas, las baldosas de piedra, los muebles decapados, los tejidos, todo era de un blanco luminoso, puro, reconfortante, un bálsamo del que disfrutó cerrando los ojos y saboreando el silencio.

Relajada, respiró el aire salino y se despojó de la sábana sintiendo el frescor matutino en la piel desnuda. Fue entonces cuando al mirarse de nuevo al espejo, tomó conciencia del perturbador contraste que sus oscuros pezones, pubis y melena provocaban en aquel entorno de blanco sosiego.

“¿A quién quieres engañar, Nerea? Ya no eres la chica cándida, servicial e ingenua que se despidió de los compañeros de trabajo y finiquitó su matrimonio. En esta isla has descubierto el auténtico placer, el deleite que nadie había sido capaz de mostrarte hasta ahora. Solo un desconocido, sin nada que perder, te ha hecho sentir mujer en todo tu esplendor. Pero ahora que has aprendido a dominar este juego excitante y perverso que va mucho más allá de tu monótona vida sexual, ¿a quién vas a retar?”, se preguntó con los ojos clavados en el negro cabezal de la cama.

Turbada, rememoró la imagen del aurense de ojos pardos y voz sensual al que había atado las muñecas a aquella barandilla de hierro colado. Ella, que solo conocía el sexo convencional, había sido iniciada en una especie de inofensivo Bondage donde él le había ofrecido la oportunidad de abandonar el papel de mujer sumisa que había protagonizado a la perfección durante toda su vida para convertirse en la dueña de la alcoba. Al principio, Nerea se negó rotundamente y él no intentó convencerla. Se limitó a entregarle unas suaves cintas blancas y se echó sobre la cama desnudo, boca arriba, con las manos agarradas al cabezal, sin dejar de mirarla y abrumándola con la erótica de sus palabras.

“No hay nada más hermoso que contemplar el cuerpo desnudo de una mujer y su alma fluyendo a través de la libido sin interferir en ellas más que con la mirada. Nada resulta más provocador que observar la expresión de su rostro al sentirse enardecer sin ser tocada, solo por el efecto de los susurros y de los gemidos que ella misma provoca a su víctima afortunada. Nada hay más enloquecedor que escoltar el sendero de la excitación femenina y participar del éxtasis en silencio. No hay nada más seductor que brindarme la oportunidad de ser tu esclavo y maestro”.

Fueron dos noches de constante revelación en las que al principio Nerea se sintió incómoda por su ignorancia sexual y avergonzada por haber asumido que el sexo se limitaba a follar o hacer el amor y que la sexualidad de un hombre no iba más allá de un pene y de una eyaculación. Pero, poco a poco, “ojos pardos” se encargó de desenmascararle la raza masculina en estado sumiso, de permitirle ejercer la virtud de ser ninfa y ama a la vez y también de advertirle que no era un hombre libre. Pero, encandilada y ofuscada por el delirio, Nerea hizo caso omiso a su advertencia hasta que aquella mañana se consumó, levantándose de nuevo con un lado de la cama vacío y aceptando que lo que prometía ser un tórrido amor de verano, había acabado en otro desengaño.

Enfadada por su patética candidez, se levantó de la cama y al quedarse de pie ante el espejo se detuvo admirando el bello cuerpo que había vuelto loco a su orensano pero que no había sido suficiente para retenerlo ni una semana a su lado. Sintió la quemazón de las lágrimas pero consideró que ya había llorado demasiado y protegiéndose los ojos con las gafas de sol, salió al balcón encubriendo una verdad que el cielo azul y el turquesa del mar se encargaron de purgar.

Relatos eróticos entre sábanasCautivada, fijó la mirada en el horizonte. Solo una barca de pescadores a lo lejos revelaba la presencia humana. Deseaba ser la primera en pisar la arena  blanca y en despertar la mar serena. Cogió su túnica y salió del hotel atravesando la playa, al encuentro de unas olas inexistentes. Dejó la ropa en la orilla y se adentró en el agua que la acogió invadiéndole la vulva, despertándole los pezones y abrazándole el cuerpo entero hasta llegar a mojarle los labios y hacerla flotar. El abrumador Atlántico no tardó en conquistarla, prometiéndole la paz que necesitaba y ella, confiada, se dejó caer de espaldas y le abrió el alma, perdiendo la noción del tiempo hasta que sintió el contacto de la arena en sus nalgas. Hundiendo las manos en el fondo de la bahía, emergió su pecho desnudo y se incorporó: el mar la había devuelto a la orilla. Se levantó y observó que la túnica había desaparecido y que en su lugar había escrito su nombre en la arena. Cubriéndose los pechos con las manos, miró alrededor sin ver a nadie, hasta que al fijarse en el hotel se cruzó con el cuerpo desnudo de su gallego de ojos pardos que desde el balcón de la habitación le hacía señas ondeando su túnica e invitándola a compartir algo más que la alcoba.

Fotografía de: Carme Barba

Pintura de: Leopoldo González Andrades  https://www.facebook.com/leopoldo.gonzalezandrades

 

 

 

 

 

28 comentarios de “Entre sábanas. Relatos eróticos 27

  1. Me inquieta el inicio donde habla de recuperar el tiempo perdido, de haber sido toda su vida sumisa perfecta y eso es porque no se conoce otro estilo de vida, no dejamos salir ese interiorr que nos quema, o simplemente porque nos dedicamos a sobrevivir y no a vivir cada momento como si fuera el último.
    El gallego le mostrará el camino, pero será ella la que retome las riendas de su destino.

    • Por descontado, Camila. Muchas mujeres vivimos encarceladas por causas que a menudo desconocemos. De aquí que los cambios bruscos en la vida o momentos de deshinibicion como las vacaciones pueden abrirnos los ojos y atrevernos a manifestar lo que realmente nos hace vibrar y vivir.
      El gallego solo es el inicio…

    • Camila, cierto, ella toma las riendas, el gallego es un “instrumento” en el camino de su liberación y su acelerado aprendizaje sexual, y a su vez personal.

  2. Turbador, excitante, increiblemente bello y arrebatador, ¿ qué más decirte… ?

    Sólo una cosa.

    Ven… y vuelve a convertirte en agua entre mis brazos.

  3. Carme,
    Feliz por Nerea y su apertura sexual.
    No es exclusivo de las mujeres esa rutina sexual del mundo de la mayoria de parejas estables. Los hombres a menudo también hemos estado encarcelados, como dice Camila.
    La liberación, la apertura, la experiencia, el placer lo descubrimos cuando rompemos dicha rutina.
    Ella tiene su orensano, otros hemos tenido nuestra sherpa sexual que acostumbra a ser pasajera.

    • Es curioso, Feri, que te refieras a esta sherpa sexual como algo pasajero. Una lástima, pues a menudo es lo que le da sentido a la vida: alguien que nos ayude a descubrir un camino desconocido, una sensación oculta, una pasión inhibida. Me gusta el concepto de “sherpa sexual”, Feri. Lo tomo….

      • Carme, esa Sherpa apareció cuando yo estaba recien separado. No quería compromiso alguno y puede que ella tampoco. Fueron momentos especiales en los que me enseñó a jugar con el sexo y a disfrutarlo hasta extremos por mí aun desconocidos. Siempre la recordaré.

        • No dejes de hacerlo. Nunca se sabe cuándo puede aparecer otra Sherpa. Y me has dado una idea: a partir de ahora quizás ya no voy a guiar hacia el monte de Venus sino hacia el pico del Himalaya…

          • Querida Carme, siempre será bienvenida la aparición de una Sherpa que me guie en el sexo.
            Encontrar un campo base camino del Himalaya……

  4. Hola Carme.
    Por primera vez, te tengo que decir que no es un relato de mi agrado, que en ningún momento digo que no sea bueno.

    La tipica mujer divorciada, serena, esplendida y atractiva, que descubre un mundo nuevo de sexo, en un entorno idilico, un apuesto joven amante y un final feliz, un coktel tant explosivo como insolito.

    Abrazo bella dama.

    • Te agradezco la sinceridad, Ester, sobre todo porque justificas el motivo de tu desazón durante la lectura.
      Debo confesarte que este relato es una crítica incisiva del papel de la mujer en el matrimonio, de su pérdida de iniciativa, de la acomodación a los deseos de su hombre; en resumen, de la decadencia femenina a causa de un estado civil que quizás en un primer momento fue el deseado pero que con el tiempo va deteriorándose y con él, la capacidad de deseo y de placer compartido.
      Olvídate de si ella es bonita, el entorno idílico y el amante apuesto. Lo que importa es el fondo y el sentido: soportar estar atado a una pareja por el compromiso de una alianza y de una promesa a menudo es un engaño que solo provoca infelicidad y tarde o temprano, infidelidad.
      Abrazo, querida Ester.

          • Hola Carme.
            Déjame decirte que nunca me he sentido atacada por ti, al contrario, siempre he detectado sinceridad y entendimiento..
            En caso de que así fuera, ten por seguro que lo sabrías.
            Sencillamente has dado en el clavo y así lo he expresado.
            Nunca te atacare bella dama, me puede gustar más o menos, podemos incluso no compartir opiniones, y al igual que tu, tan solo me desnudo ante ti.
            Un abrazo.

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  7. Muy buen relato ! Te situas de lleno en la situación, entiendes como y lo que piensa, y te la imaginas descubriendo el apasionante mundo de la sexualidad de verdad: donde cabe todo, con respeto y acompañando a la parte más inexperta.
    El final, sorprende, pero digamos que es una bonita historia de amor y pasión.

    • Peter, debo agradecerte que hayas escogido este relato para leerme y me tienta preguntarte cuál ha sido el motivo. Me has obligado a leerlo de nuevo y lo cierto es que lo he disfrutado. A veces me pregunto de dónde saco algunas de las historias y esta es un agradable ejemplo.
      Considero que evolucionar en el sexo es una asignatura pendiente para muchas mujeres, más que para los hombres, según se cuenta. Creo que todos debemos darnos la oportunidad de probar con la libertad de dar marcha atrás si no resulta de nuestro agrado o comodidad pero de seguir si esta es nuestra voluntad. Sorprender es mi objetivo pero la idea es potenciar el erotismo, no convertirlo en una historia de amor y veo que el final suena a romanticón. Quizás sea hora de cambiarlo…Abrazo

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