¿Quizás podríamos follar con amor? Relatos eróticos 34

Relatos eróticos 34

Mamen había caído en su propia trampa. Creía tenerlo todo bajo control pero eran dos contra una y temía ser acosada por ambos a la vez. No estaba preparada para ello… 

—¡Por fin vía libre, cabrona! —exclamó Hugo abriéndome la vulva.

Relatos eróticos follar por amorEl paso del agua caliente me bañó el clítoris y las burbujas del jacuzzi me cosquillearon el capuchón pero, a pesar de ser una sensación que rozaba lo sublime, sus groseras palabras, lejos de excitarme, me disgustaron. De él había esperado oír algo que me pusiera la piel de gallina, algo que me llevara a la perdición, a entregarme sin cautela, a abandonarme a la tortura sexual de entrega absoluta. Deseaba escucharle pronunciar mi nombre en un tono sensual y yo estimularlo a él repitiendo el suyo, todo lo contrario de lo que necesitaba con otros hombres con los que me excitaba recibiendo un trato rudo, con palabras y frases fuertes, propias de una película porno.
Irritada por el contratiempo desvié la atención hacia su amigo. Continuaba jugueteando con el huevo masturbador que le había regalado por su cumpleaños y me imaginé quitándole aquella silicona, agarrándole el pene, cambiándolo de habitáculo… Sentí un temblor incontrolable y cerré la entrepierna. El deseo me inundó con tal calor que todo mi ser pareció arder, sitiado por su falo impío. Bajo el tacto de sus dedos la piel me escocía y los jugos empezaron a hervir, a fuego lento. Me sentía fuera de mis cabales, empujada por una necesidad animal. El sabor en mi boca, el olor de su firme carne cual alucinógeno me hacía sentir su presa imaginándome montada por aquel carnero cornudo y desaprensivo.
Sí, permitiría que me follara, sin romanticismo, dejándome llevar por la lascivia, por el mero hecho de gozar con un lujurioso del sexo. Lograría que mis pechos se convirtieran en el fetiche que su pene necesitaba para llegar a la necedad; se los ofrecería obligándole a mamar de ellos, a tocarlos y a pellizcar los pezones y sería en este momento de dominio cuando las ganas animales de sucumbir al éxtasis me cegarían. Era un hombre tremendamente diabólico, un satán de la obscenidad, un monstruo del libertinaje, era… mi perdición.
El amor con este tipo de hombres estaba prohibido, los sentimientos no contaban, tan solo me permitiría el placer de abandonarme en el meter y sacar de su caliente masculinidad como extensión de su ser en mi vulva convirtiéndonos en un único sexo.
Echar un polvo con un hombre maduro que veía la vida des de un punto de vista genital: sonaba salvaje y obsceno, y la idea me seducía hasta el punto de tentarme…
Pero quien realmente estaba en la entrada de mi sexo era Hugo. Tanto tiempo deseándolo y, ahora, ¡su comportamiento me repugnaba!Relatos eróticos follar con amor quizas
—¿Quizás podríamos follar con amor? —me arriesgué a preguntarle.
Hugo levantó la cabeza y me observó dándose cuenta de que su trato no era de mi agrado. Dejó de tocarme y se alejó de mí.
Al ver nuestra riña, su amigo aprovechó la oportunidad: dejó de machacársela con el huevo, se acercó y le ofreció lo que yo no le podía dar.

29 comentarios de “¿Quizás podríamos follar con amor? Relatos eróticos 34

  1. Hola . Carme, lo del capuchón del clítoris me ha hecho gracia, porque es verdad, se pone como un pistacho y es un chupete ideal para mi, sobre todo cuando se consigue arquear la espalda y la eyaculacion femenina es un orgasmo total y prolongado,.
    Gracias por tus relatos.
    Abrazos de
    Javier

    • Ahora la sorprendida soy yo, Javier. Al igual que el falo, he denominado de diversas formas al clítoris pero nunca se me había ocurrido pensar en él como un “pistacho” ¿Falta de práctica, quizás…?
      Me gusta esta forma de trasladarte a la niñez para dar un orgasmo chupeteando el recuerdo de la teta materna pero en otro formato y habitáculo. No sé yo qué diría Freud sobre ello, a mi me ha abierto la inspiración.
      Te espero, Javier, a ti y a tu sensacional esquemática del sexo.

      • Ya nos veremos el 16, tal como dices en tus tuits.
        Ya te contaré, tengo a una tuitera enfadada, cosas de la life…
        Petonetes
        Javier

  2. Desitjar i repel·lir en segons. El que és i el que ens agradaria. Un erotisme de temptacions, on la dona fa i somia a la vegada. On les estimulacions que té van girant la trama…On cada moment és diferent en funció del que l’envolta. Fer-ho per fer-ho o no fer-ho però voler fer-ho…La dona més instintiva, més real, més animal, versus la passió instintiva femenina, més incandescent, més a foc lent, explosionant els sentiments més interiors fins i tot amb contradiccions…Una dona completa: femenina i masculina a la vegada…

    • Aquesta mescla de feminitat i masculinitat presents a la vegada en un cos femení és la que confon els sentiments i desbarata les sensacions, Pedro.
      La presencia de dos homes ben diferents com a opcions és una mostra dels dubtes que creixen en la protagonista convertint-se en neguits inhibits, ocultant una infidelitat intrínseca d’aquesta dona que tu descrius com a completa però que potser ella, no ho sap.
      Encantada de tenir la teva opinió, Pedro. Ptons

  3. Mamen se queda sin nada, pero quizás mejor eso que obtener un Hugo alejado del romanticismo esperado.
    Deberá saciar su sed en otros brazos.

    • En brazos de su amigo frío y despiadado al que solo le interesa un habitáculo para sentirse hombre satisfecho ¿Es eso lo que recomiendas a Mamen, Feri?

  4. No Carme, quizás no me expresado bien.
    En otros brazos no presentes en la historia.
    Unos brazos fuertes y suaves…..yo la abrazaría calidamente

  5. Precioso relato, sexo animal que incita a untarnos el uno del otro superando limites, olores y sabores, SEXO en mayúsculas bañados ambos de ocre, le llamamos amor, le llamamos pasión, yo le llamo VIDA.

    • ¿Por qué al sexo le pones el color ocre, Pep? Nunca se me ocurriría darle esta tonalidad a la pasión más bien roja, ni a la vida, más bien verde, ni al amor, más bien blanco por su pureza. Cuéntame, Pep, tengo curiosidad por saber a qué huele y sabe este sexo tan particular que me ofreces

      • Ocre = Color de arena en una especial playa, la playa de la piel, el mar hace el amor a la arena, penetra en la arena, folla la arena y el entorno huele a tierra…., tierra mojada luego de una tormenta…., tormenta de pasión… esa es la idea, sol, mar, tierra… pasión… ser agua y dar vida a la arena, ser arena y sentirse amada por el agua… todo en un precioso color ocre.

    • Tómale cariño al color “ocre” Carme, más en estos días grises de invierno… recordando puestas de sol en entornos donde el color ocre de la piel en un avanzado verano es la única indumentaria que adorna tu dermis, siempre existe la magia de por ejemplo Cap d’Agde donde una Diosa como tú puede brillar en todo su esplendor, haciendo palidecer cualquier fantasía erótica imaginada, feliz semana. Y si, siempre hay tiempo si se quiere encontrar… por supuesto…!!!

      • ¿Un escaparate entre arena y mar?¿Es eso lo que me propones, Pep?
        Allí no hay espejos para poderme contemplar. Los cuerpos de los demás no me incitan en la desnudez abierta. No queda nada para descubrir, destapar, desahuciar… En mi paleta de colores añadiré el ocre para contemplar y experimentar qué me aporta su tonalidad. Feliz martes

  6. Pep
    Carme brillaría en cualquier sitio, pero tienes razón que en ese rincón de la costa francesa, Cap d’Agde lo haría especialmente. Un lugar muy peculiar.

    • Recuerdo la primera vez que me nombraron este lugar, Feri. Yo me había enamorado locamente del hombre que me estaba describiendo el entorno, el ambiente… comíamos en un pequeño restaurante y todo mi cuerpo pedía ser poseída por aquel macho que poseía experiencia suficiente como para llevarme a la luna y al resto de nuestro sistema solar donde, no sé por qué, se me antojó ubicar Cap d’Agde.

  7. Interesante propuesta de trio. Porqué es se trata de un trio, no? al menos lo parece en su intención inicial, lástima de desenlace. Es un trio una opción asequible? una práctica habitual en la que nos podamos permitir errar en la elección de los integrantes?
    No sé, o sí, mi opinión tengo.
    Me pone la complicidad entre todos, las reglas claras y el objetivo común.
    Creo que Mamen, ésta vez, se precipitó.

    • Bienvenido, Jean Luc Bruno a esta guarida donde compartimos confidencias sexuales a través de la literatura, aunque debo confesar que la secuencia de este relato no tiene nada que ver con un trío. He sido mala, lo sé, pero no me pude resistir a confundir al lector. La presencia de tres personas hacen un trío, cierto, pero no sexual. Y Mamen, no se precipitó, pero sí sufrió una decepción masculina como otras tantas.
      Resulta interesante, JL, tus observaciones sobre las reglas de un trío, enfocadas al éxito individual y colectivo. Tengo que escribir algo acerca pero me falta ese trío… Vuelve pronto XXX

      • La confusión igual que la intención, espiada Carme, es solo una percepción individual a mi modo de ver. Quizá tu intención fue confundir al lector pero, si hablamos de tres personas en un mismo espacio obteniendo placer mientras ofrecen, usan o muestran sus sexos, aunque cada uno a su manera, estamos hablando de un trío sexual. No me creo confundido en éste caso.
        Sigo pensando que Mamen se precipitó pero, y aquí si que te necesito, me encantaría saber qué la llevó a ofrecerse a los dos amantes. Igual podríamos acabar substituyendo el “precipitó” si supiéramos sus motivos.
        Puestos a hablar de reglas, no entiendo el éxito individual en un trío. Seguramente existe, y me parece perfecto, pero nunca seria una motivación para mi…

        • ¿Quién ha dicho, Jean Luc, que Mamen obtiene placer en esta secuencia?
          Mamen actúa por venganza y no pretende en absoluto ofrecerse a los dos. Su pretensión es solo con uno de ellos pero no cuenta con su conducta agresiva que le desbarata las intenciones.
          Un grupo de tres cosas o personas siempre será un trío, pero para que se le pueda tildar de sexual es necesario compartir este punto.
          No es una escena destinada a motivar las relaciones de “tríos”, Jean Luc. Siento haberte defraudado. Otra vez será…

    • Interesante, Pau, que te centres en el título y que le veas una compatibilidad a dos palabras más que controvertidas en la literatura y en la vida sexual: amor y follar.
      Todo es posible, pero la realidad manifiesta que no es así, ¿por qué?
      Da la sensación que la palabra “amor” implica una responsabilidad mientras que “follar” es un acto animal para satisfacer una necesidad visceral, fisiológica…
      En cuanto al peso que hombres y mujeres dan a ambos conceptos desequilibran una balanza que en el fondo es la que nos aporta satisfacción o frustración. Abrazo de domingo tarde

  8. El fetichismo y el voyeurismo no necesitan de amor. Sólo del morbo que rezuman estas palabras, Carme.
    Felicidades, es un relato tan intenso que se puede oler el perfume del sexo en el aire, y sentir el placer resbaladizo de ese huevo de silicona recorriendo el falo en un inenso movimiento de placer.

    • Cierto, Javier. La sola connotación semántica de ambas palabras es suficiente para poner en marcha la imaginación y alertar a más de una zona erógena ¿Hueles a feromonas…? Es lo que se espera de un lobo del deseo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.