Sapiosexual o el antídoto del guaperas. Relatos eróticos 39

Relatos eróticos 39

 

Relatos eroticos sapiosexualCierro la puerta del despacho. Tengo toda la tarde libre, decido comer fuera de casa y escojo el paseo de Gracia. De vez en cuando, me paro ante alguno de los lujosos escaparates atraída por las nuevas colecciones, aunque es el colorido y las formas del hermoso estilo modernista lo que realmente me admira. La sensación de orgullo me embriaga al sentirme formar parte de una de las ciudades más deseadas.

Sin darme cuenta, atravieso la céntrica plaza Cataluña provocando el aleteo de las palomas. Un puesto de garrapiñadas me abre el apetito y me decido por las Ramblas. Allí, el modernismo da paso a un ambiente cosmopolita y me sumerjo en un río de turistas hasta que decido buscar algo menos concurrido. Me desvío y tomo la tercera callejuela a mano derecha. Cómo ha cambiado. Hace unos años olía mal, las casas eran viejas y una prefería evitar andar sola por ella. Sin embargo,  ahora me saludan edificios reformados, hoteles con encanto y acogedores restaurantes con grandes ventanales que muestran su interior sin pudor.

Escojo uno de esos en los que se comparte mesa y la chica que me recibe me indica que espere mientras me busca asiento libre. Acepto la carta pero no la leo. Solo la utilizo para disimular mientras observo.

Estoy tocando a una de las mesas y la contemplo. Es de cuatro comensales pero solo la ocupan dos hombres. Uno es atractivo y va bien vestido. Tiene un cuerpo atlético y el corte de pelo es impecable. Mantiene el móvil alineado con los cubiertos y está más pendiente de la pantalla que de la ensalada. Sin levantar la mirada, le pide a su compañero que le acerque la sal y le llene el vaso de agua mientras no para de hablar sobre inteligencia emocional como herramienta de despunte profesional.

—Si no comprendes tus emociones y la de los que te rodean, tío, serás incapaz de utilizarlas para conquistar —sentencia a su amigo.

No es que no esté de acuerdo con él, pero me pregunto si este tipo de inteligencia tiene tanto éxito en la esfera sexual. Personalmente, me decanto por  la estimulante “inteligencia erótica”, incluyendo las técnicas de seducción y el lenguaje gestual como medios para llamar la atención.

—Hoy en día, no puedes ser un líder si careces de inteligencia emocional —sigue el guaperas.

“Qué pena de charla, con lo bueno que está el tío…”

Pierdo el interés por él y paso a analizar a su compañero. Rostro redondo, labios delgados y cejas espesas. Su cuerpo revela una preferencia por la mesa. Sin embargo, detrás de las gafas se intuyen unos ojos vivos e inquietos que lo delatan como un conmensurado ser humano y un atento macho. A su lado, el móvil yace apagado. Escucha a su compañero con respeto mientras realiza el despiece de un lenguado. Es concienzudo y sus largos dedos se muestran diestros. Me quedo prendada de ellos, imaginándolos separando, descubriendo, tocando mis intimidades…

—Y usted, señorita, ¿qué piensa?Relatos eroticos sapiosexual guaperas

La vulva casi se me desprende al percibir que aquellas palabras van dirigidas a mí. Me indica que me acerque y el otro levanta la vista. Les observo a los dos en conjunto y me doy cuenta de que las apariencias engañan. Él es el verdadero dueño del escenario.

Les saludo y se presentan: Simón y Jos. Me invitan a sentarme y en breve me inunda el perfume del guaperas. Es demasiado fuerte, se ha excedido y me molesta. Con la excusa de un cojeo en la silla me levanto. Jos se brinda a ayudarme y cortésmente me retira el otro asiento:

—Son muebles reciclados y parece ser que debemos considerar que estos inconvenientes les da encanto.

Tiene un timbre de voz agradable y es ocurrente. Huele a suavizante y a gel de baño. El otro, me mira los pechos, sonríe y se lleva la servilleta a los labios. Recibe una llamada en el móvil y contesta. Medio restaurante se entera de lo que conversa. De vez en cuando me mira y me dedica un guiño, sin darse cuenta de que su vida amorosa me importa un comino.

Jos corta el pescado y lo adereza con aceite de oliva de primer prensado. Resulta agradable verle comer, lo disfruta y lo deleita. Supongo que soy poco precavida al mirarle y me ofrece un trozo para probarlo. Estoy hambrienta y no me niego, al contrario. Él me solicita el tenedor y con delicadeza recoge un pedazo carnoso. Unas palabras acertadas y una sonrisa sincera son suficientes para abrirme entera. Me lo ofrece manteniéndolo en el aire pero el pulso me tiembla y se me cae. Estoy nerviosa, la servilleta resbala por mi falda y desaparezco bajo la mesa para atraparla. Jos viste tejanos claros ajustados, es de los que se sienta con las piernas muy separadas y observo su secreto tan bien guardado. Cuando me incorporo, me noto ruborizada por el esfuerzo y el alago.

Relatos eróticos sapiosexual antídotoAl ver que pierde su posición, Simón cuelga e intenta recuperar mi atención. Echa mano a una conversación que no es que no tenga gracia, es que carece totalmente de ella:

—Es importante que potenciemos el autoconocimiento y la motivación y que potenciemos nuestras habilidades externas como la empatía y la destreza social como aptitudes para conseguir la popularidad, el liderazgo y así conseguir situar nuestra marca personal en lo más alto.

Sus comentarios no son más que un “retuiteo” de los últimos salidos del tintero. Desmoralizado, ve como su compañero, a pesar de no ser agraciado, le gana terreno. Se le ve desesperado y no se le ocurre otra cosa que desafiarlo rozándome el tobillo con un pie descalzo. Le miro con ternura y con maldad planificada le ofrezco la carta por la hoja de los postres. Él lo interpreta como una indirecta sexual y recupera su orgullo maltratado.

La carta contiene multitud de deliciosos y complejos vocablos. Escojo los más peculiares y simulando un falso desconocimiento azucarado, les pregunto a ambos para que me ayuden a descifrarlos. Al instante, Simón justifica su ignorancia con la excusa de que nunca toma postre y frustrado, debe mantenerse callado. Jos aprovecha, toma el relevo y con curiosas frases y elocuentes gestos hace de una explicación la elaboración misma de cada uno de aquellos pecados. Un sonoro bostezo a mi izquierda me da permiso para clavar el tacón en pleno empeine todavía descalzo de Simón “¿Cómo se puede ser tan mal educado?”

—Uy, lo siento, ¿eras tú? —le manifiesto con un remordimiento mal disimulado.

El chico no es mal intencionado, solo está a su hedonismo pegado e intenta arreglarlo. Sin embargo, es poco original. La acción es imprescindible, por descontado, pero sin un camino de ruta bien trazado y sin un conocimiento del terreno, su tàctica está predestinada al fracaso. Finalmente, pide un helado. Necesita un pitillo, agarra el móvil y se va a otro lado.

Cuando vuelve, el helado se ha deshecho y al tomar la primera cucharada a la corbata va directo.

—Joder, una Armani a la mierda y todo por querer satisfacerte, nena.

“Vaya hombre, ya estamos. Es de los que “lo hago por ti””.

Cabreado, el tío se levanta, se despide y le pide a su amigo que pague la cuenta. Yo, alucino, pero Jos ni se inmuta. Le miro un tanto molesta por dejarse pisotear de aquella manera. Pero el camarero se me acerca y me deja una nota en el plato. No espera contesta. La desdoblo: “Te espero en el Chill out de la esquina. No me hagas esperar. Te reservo una sorpresa”.

—Supongo que ahora te vas a excusar con el pretexto de que llegas tarde a algún sitio. No te preocupes, ya estoy acostumbrado —manifiesta Jos.

—Todo depende de lo que me propongas —le respondo doblando la nota.

Él deja la cucharilla del helado en el plato y con sus ojos pardos me contesta: —Lo que mejor sé hacer: comer, beber y charlar hasta que te aburras de mi…

Dos tonos por debajo de lo normal, su voz me suena a pura sinfonía sexual. Pechos, vulva, labios…, todo me tiembla y me pregunto cómo he podido perder tanto tiempo buscando pareja en la red social, si mis prioridades han cambiado, si soy más inteligente ahora que antes, si tan solo he madurado o si he convertido al cerebro en el máximo órgano sexual. Y al instante me respondo:

Relatos eróticos sapiosexual guaperas“Deseo a un hombre que posea una mente incisiva, perspicaz e irreverente que desafíe la mía. Anhelo al que pueda convertir una discusión filosófica en nuestro juego previo, una mente maestra con un sentido del humor profundo y sarcástico, alguien que me canse el cerebro…”

El camarero nos interrumpe y me vienen a la memòria algunos de los sementales más impresionantes que he gozado en la entrepierna. Atractivos, deportistas, elegantes,… promotores del deseo de cualquier  fémina. Y así había sido y yo sucumbido a sus superficiales encantos de los que había disfrutado durante un par de encuentros mas, tras el tercero, ya nada sabía igual. El fruto, se había podrido.

“Ese es tu punto crítico: cuando dejan de llamarte la atención, bajas el telón”.

Contemplo a Jos mientras le pregunta al somelier sobre un producto joven. Tiene la cualidad de ser educado y respetuoso y no le da miedo manifestar que no tiene ni idea del espumoso. Es ese su mayor atractivo, escuchar y dejarse empapar. Atiende y a la vez me invita a participar.

Había llegado a pensar que nunca conseguiría una relación plena y duradera que me hiciera vibrar más tiempo de la media. Casi lo había dado por perdido cuando en la línea media de mi vida, descubro al cerebro como pene  alternativo.

Hago añicos la nota de Simón, levanto la copa de vino y brindo por el desafío.

Jos me espera en la cochera, solo. Está dispuesto y a la vez duda de todo.

—Si te rompo la sensualidad, dímelo, por favor —me susurra con su sensual tono.

Nunca un hombre, me había tratado de aquel modo.

 

 

32 comentarios de “Sapiosexual o el antídoto del guaperas. Relatos eróticos 39

  1. Mando outpouts para que se conviertan en inputs. Los tres personajes pecan (a mi modesto entender) de un exceso de estereotipo. En todo caso los Jos saben perfectamente que son muy superiores a los Simón y parte de su juego es no demostrarlo. Esperan pacientemente que una mujer con sensibilidad lo acabe percibiendo, sólo es cuestión de tiempo. Una mesa en el escenario preferido para un Jos: puede mostrarse educado, conoce los vinos, domina los platos y pronto llevará la conversación a su terreno: sabe cocinar y llenará su conversación de comentarios atinados. Un Jos es una araña sexual que tiende pacientemente su tela, convencido de que el Simón se adelantará con una propuesta en bruto que lo más normal es que sea rechazada. Se siente inteligente, más que la mayoría de hombres pero muchísimo más que un Simón. Muestra su sensibilidad en el más mínimo detalle y su cerebro es la principal fábrica de seducción, adornada de autocríticas (que mi edad, que mi calvicie, que mi modo de vestir, etc) sabedor que la imperefección reconocida en un hombre es el principal atractivo para una mujer también inteligente y sensual.

    • Voy a intentar gestionar estos outputs, Ignasi.
      Para que un Jos, es decir, un hombre poco agraciado físicamente hablando sea consciente de que su éxito está asegurado por encima del del guaperas, tiene que estar muy seguro de sí mismo y tener una elevada autoestima.
      Lo de la araña sexual me ha cautivado, Ignasi, cual polen en una flor para una abeja pero das por entendido que la chica no tiene prisa, algo que hoy en día no es muy habitual. Se come rápido, se habla rápido y se folla rápido.
      Y en cuanto a los estereotipos, incluyes a los tres personajes pero nada se dice del físico ni de la forma de ser de la protagonista, entonces, ¿cómo lo sabes?

  2. Me gusta como de la nada, has sacado una historia muy bien hilvanada, sobre la Sapiosexualidad. Esta bien escrito, como siempre, pero al principio, a Jos lo has dibujado con poca seguridad; he interpretado que Simon era el jefe y el otro se dejaba pisar, y un tio inteligente, lo gestionaría de otra forma. Aunque fuera una mirada condescendiente, cómplice, y una sonrisa pícara, para dar a entender a la chica, que él era de otra pasta.
    Falta el desarrollo del acto, no solo sexual, sino la interacción de las dos inteligencias y el debate, que tiene que llevar a un sexo puro, intenso, y con un nivel de conexión muy distinto al puro sexo (tal como cuentas al final).
    La elegancia, el savoir faire, el respeto a la mujer es la esencia de una relación y desde el punto de vista del hombre, siempre con la confianza de que quien escoge el momento es ella, pero quien puede desencadenarlo es él.

    • Siempre tengo un hilo que me motiva a escribir, Peter, y en este caso vino de una interesante conversación en Facebook, algo que no pasa a menudo. Por ello consideré que valía la pena sacarle el jugo y la aproveché para escoger la Sapiosexualidad como trama.
      Vamos a por Jos. Esta falta de seguridad que comentas es la que percibe en un principio la chica y es eso, una percepción, ese flash del primer momento cuando observas a alguien desconocido del que no sabes absolutamente nada más que lo que ves y oyes. Simón lleva la voz cantante y menosprecia a su amigo, típica actitud del jefe (sin desear crear estereotipos).
      Desde el punto de vista de mujer “sapio”, Peter, creo que si Jos le hubiera transmitido una sonrisa pícara, ella la hubiera interpretado como que en el fondo era de la misma pasta que Simón, pues es a lo que estamos acostumbradas y muy posiblemente ella se hubiera interesado por analizar otra mesa.
      En lo que sí te doy toda la razón es en la falta del desarrollo del acto interactivo y sexual. Esta cochera debería de haber llegado más tarde pero en este espacio virtual no puedo permitirme escribir un relato que sobrepase una cierta longitud, so pena de que el lector se aburra por un tema que no le interesa. Prefiero pecar por escueta y que se me pida más, tal como me estás sugiriendo. Esta es mi mejor compensación y motivación.
      Y permíteme añadir que tu última afirmación: “La elegancia, el savoir faire, el respeto a la mujer es la esencia de una relación y desde el punto de vista del hombre, siempre con la confianza de que quien escoge el momento es ella, pero quien puede desencadenarlo es él”, es brutal, Peter. Manifiesta una forma de ser a la que tu pareja, sea hombre o mujer, debes más que satisfacer. Ha sido un placer compartir contigo y espero tenerte por aquí más a menudo…

      • Hola guapísima,
        Me gusta lo de la interesante conversación en FB. Solo un comentario a raiz de mi última frase, que parece que te gustó : No entiendo una relación, sea la que sea, sin respeto ni libertad. Con esto, el límite es el infinito, y las posibilidades incontables. Y acabo con dos cosas : El sexo entre gente inteligente es mucho mas profundo y el sexo con humor y con risas, denota una complicidad que lo hace diferente.

        • Respeto, libertad y humor no tienen por qué ir de la mano de un sexo inteligente. Una tarde de lujuria descontrolada pueden mantener los tres valores en alza y con deseo de repetir una segunda vez si tan increíble ha resultado la unión carnal a pesar de lo superficial. Aunque nunca se sabe, si la cosa dura uno se puede llegar a enamorar de la inteligencia de su pareja y convertirla en algo necesario.
          En cuanto a la profundidad, aquí sí que el ingrediente inteligencia es básico.
          La complicidad, depende de muchos factores, a veces, demasiados

  3. “Deseo a un hombre que posea una mente incisiva, perspicaz e irreverente que desafíe la mía”.

    Sapiosexual versus Grey…palabras y algo más, versus instinto..

    Es la eterna pugna entre el irreverente macho alfa y aquel que sin serlo debe buscarse la vida con juegos de seducción. El malo que se ve venir pero que atrae a las mujeres. A todas. Porque el instinto femenino es así: la perpetuación de la especie es así. Escoger al mejor, al macho alfa. Y eso manda, almenos hasta la treintena…

    Con el mismo paso de los años este mismo macho alfa si no se recicla se vuelve aburrido y puede perder su presa…Tan aburrido que pierde terreno ante ese sapiosexual desgarbado, que sin ser nada del otro mundo se camela a toda dama que se precie…con detalles, siendo consciente de sus limitaciones pero que sabe tratar a esa dama como a una princesa porque sólo así encontrará su sitio…

    Cuando amar ya no es amar, y es adorar, gana el sapiosexual…

  4. Me encanta la definición de sapiosexual, es genial, Carme.
    Me encanta, no que gane el débil, sino el más astuto e inteligente.
    Me alegra pensar que las mujeres más interesantes sabéis valorar estas cualidades.
    Petó.

    • No sé si es cuestión de ganar, Feri, o más bien de satisfacer una necesidad. Un rollo de cama con un guaperas puede ayudar pero en realidad no es más que un producto perecedero, bajo de alimento y con poca sustancia. Tampoco sé si soy interesante, aunque sí he aprendido con el tiempo a valorar y a huir de la vanidad.
      Me complace tener a tantos “sapios” a mi alrededor. Es altamente gratificante
      Petó

  5. Un Jos está siempre seguro de sí mismo; incluso cuando balbucea o muestra indecisión aparente, es parte de su protocolo de seducción. Es extraordinariamente observador y pocas cosas se le escapan. La mujer es un estereotipo barcelonés total: Paseo de Gracia, tiendas, modernismo, garrapiñadas y palomas en la Plaza Catalunya, Ramblas, hoteles con encanto en barrios que antes olían mal… Más estereotipo y se convierte en la estatua de Sta. Eulàlia, patrona de Barcelona. Una mujer así es poco probable que comparta mesas con desconocidos. En el relato no hay ninguna pista acerca de su aspecto físico pero desde el punto de vista sexual actúa con prisas excesivas. Quema rápidamente etapas y esto a un Jos auténtico no le gusta. Es casi seguro que no acabarán en la cama pero la protagonista descubrirá otros placeres que penetran sensualmente sin que haya penetración. Sería interesante tener la continuación de la historia….Es un reto y puedo aportar información coherente para describir el comportamiento de un Jos.

    • “Siempre” es un adverbio demasiado contundente para reflejar la realidad, Ignasi. Al igual que con casi todo, hay diferentes niveles de Jos. Hablas de extremadamente observador cuando es ella la que observa. Nunca me he planteado cuál es el estereotipo de mujer barcelonesa pero no creo que sea esta y sentarse en una mesa con desconocidos no implica compartir nada más que la superfície y las patas que la sustentan.
      No solo en lo sexual tiene prisa la protagonista, hasta las palomas se dan cuenta de ello. Es una esclava de la impaciencia y quizás este sea uno de los motivos por los que se siente atraída por un Jos parsimonioso.
      Observo que le das el protagonismo a Jos, que va a ser él quien coja la paella por el mango, quien conduzca a tan alocada “barcelonina” bajo el ritmo de su batuta, como si ella no le pudiera aportar nada, como si fuera una mujer vacía a la que se la debe educar, una pigmalion…
      Compruebo que el comportamiento de ambos te resulta incoherente ¿Quizás él no sea tan sapiosexual ni ella tan estereotipadamente previsible?
      Sí quiero, Ignasi. Los retos me van, en particular cuando son para satisfacer a la gente…

  6. Voy a seguir dando más vueltas al tema. Jos es el observador; lo que pasa es que en el relato es la mujer quien habla en primera persona y no hay opción a que explique los resultados de sus observaciones. Pero ha recorrido la orografía de la protagonista, ha percibido el perfume, ha intentado establecer el grado de maquillaje, tiene su opinión sobre los tejanos… dispone de un diagnóstico completo y sutil; incluso ha intentado averiguar la forma de las bragas que se insinúan debajo de los pantalones.
    En modo alguno la mujer es vacía, no es que necesite educación…simplemente por vez primera se ha topado con un Jos y esto le va a provocar desconcierto. Y claro que aporta: es el desencadenante de todas las reacciones del Jos. Si no hubiese sido objeto de su interés, hubiera pasado de cualquier valoración. Le ha gustado la mujer. Pero el juego de Jos es muy sutil y se irá descubriendo con el tiempo
    Evidentemente un Jos no cree en los estereotipos pero si le piden que los desciba, lo hace….

    • No me supravalores, Feri. Una cosa es estar rodeada de “sapios” y otra muy distinta poder disfrutar de ellos. La mayoría ya tienen sus preferencias escogidas y me cuesta convertirme en un segundo plato.
      Petó

    • No es cuestión de “Touché”, Feri, sino de aprender a darse cuenta de que la realidad no está hecha a medida. Solo así podemos ser capaces de aceptarla y decidir en consecuencia. N’est pas, mon amie…? Bijou

  7. De tus relatos, impetuosa Carme, te lo he dicho, me gusta la catarata de respuestas que los Jos, Simón y otras especies de turno nos apresuramos a escribir, eso sí, de forma cuidada para mantener el nivel.
    Me quedo con la primera reflexión del primer comentario, el de Ignasi, no por que esté de acuerdo, si no porqué mientras leía tu relato 39, también me ha venido la palabra estereotipo a la cabeza. Al menos en lo que se refiere a los dos cabestros ya que a ella, no sabría como definirla. Selectiva? no sé, igual no había nadie mas interesante en el restaurante aparte de los dos hombres. Paciente? no sé, no conozco mujeres que a los pocos minutos de sentarse en la mesa con dos desconocidos se agachen hasta meter su cabeza debajo para calibrar carencias o virtudes. Lista?, tanto da, estoy convencido que ella así se considera.
    Volviendo a los estereotipos definidos en Jos y Simón y siguiendo con la trama: pobre Jos!, ha de ser muy jodido ser escogido el eslabón perdido de los folla mentes por una hembra de éste calibre sin (como reconoce) estar acostumbrado. Se me antoja una digestión difícil para el bondadoso hombretón. Y pobre Simón!, ha de ser vergonzante que el compañero ramplón te levante el chiringuito pero, sobretodo, el haber metido una corbata de 120 euros en una taza de helado sin tener opción alguna a meter otra cosa en un lugar caliente.
    Coincido con alguien de por aquí en que todo se precipita y nos deja con las ganas de saber como lo acaba Jos, igual algún día lo leemos. En todo caso, y sin dejar los estereotipos de lado, me permito apuntar como sigue entre Simón y Jos, compañeros de trabajo y comensales afines. A la mínima que pueda, la araña Simón, le preguntará al “Jedi” Jos: qué tal con la chica del restaurante? y, éste, no se callará, no lo hará, le será imposible, hablará y se lo contará todo, lo agrandará, restregará su victoria ante el adonis hiper perfumado y se regodeará, hasta es posible que le pregunte si en el chill out de la esquina había buen ambiente, no se cortará, sabe que Simón se la devolverá con creces y no desaprovechará la alineación astral que le ha llevado hasta éste éxito. Así somos los Jos, los Simón y todos aquellos que, afortunadamente o no, tenemos dos cerebros a pesar de no saberlos usar a la vez.
    La próxima vez que comparta mantel con una desconocida desearé con toda mi ansia que meta su cabeza bajo la mesa, igual así ni peco de Simón ni me quedo en Jos.

    • ¿Una mezcla de Simón y Jos, Jean Luc? Una combinación interesante y ambiciosa a la vez.
      Ella: ni guapa ni fea, ni lista ni tonta, ni impaciente ni impetuosa… aunque algo ha de tener para que los dos se hayan fijado en ella. Ha pasado por una relación que la ha tocado, se ha sumergido en su trabajo y ese día necesita compartir con desconocidos para olvidar su fracaso. De aquí su decisión por escoger un restaurante dónde compartir mesa y evadirse un poco.
      En cuanto a tu apunte del seguimiento del relato entre los dos protagonistas: un sapiosexual como Jos no caerá en la tentación machista y hedonista de restregarle la victoria al guaperas, todo lo contrario. Se lo guardará como un “puta” y al otro lo dejará con las ganas.
      Si este es tu deseo, Jean Luc, te recomiendo que escojas un restaurante con mesas sin bordes bajos y con espacio suficiente alrededor para que ella no se lastime antes de descubrir qué guardas allá abajo (carencias o virtudes), a no ser que este sea tú objetivo, lastimarla.
      Al igual que ya le ofrecí a Ignasi, acepto sugerencias para continuar el relato y por si puede ayudar, he modificado una de las imágenes.
      ¿Impetuosa, Jean Luc? Todo tiene un límite y la comunicación es básica.

      • Seguramente, receptiva Carme, todos tenemos los hombres tenemos una parte de Jos y otra de Simón, ya sea en alguna etapa de nuestras vidas o dependiendo del deseo que nos lleve. Lo que es de cajón es que un Jos con pedigree (de éstos que te gusta adornar) siempre será un Jos, en cambio, un Simón, tendrá la opción de lucir los dos registros ya que a su planta podrá añadir el temple y la sabiduría que dan los años. Una mezcla de ambos? no creo, me parece más una decisión a tomar según se antoje.
        Discrepo, absolutamente, de la imperativa conclusión sobre el silencio de Jos. No existe. Un hombre puede ser discreto, educado, respetuoso, no alardear nunca y menos fantasmear, es más, creo que alguno existe pero, créeme Carme, el más “puta” siempre tiene una amigo, un colega, o hasta otra mujer a quién contará sus andanzas de restaurantes o conquistas de media tarde. Dime iluso si quieres pero, conozco algún Jos pura sangre y, si lo aprietas un poco, le sale la vena Simón, aparte, qué hay de malo en compartirlo?
        Nunca mi intención es lastimar a nadie. Ante mi no hace falta meter la cabeza bajo la mesa, basta con preguntar de forma clara pero, como bien dices, la comunicación es básica y hay veces que si no leemos lo que queremos acabamos pensando que no nos gusta el texto.
        He apreciado el cambio de imagen y, es de agradecer, considero mucho más sugerente la chica de piernas cruzadas que la del Simón en pose de “cultureta” que había anteriormente, a pesar de que creo, sinceramente, que la imagen del chico tumbado en la cama era complementaria de la del otro hombre en posición hogareña consultando el Ipad. Y ésta era tu intención: mostrar de manera sutil a tu Simón y a tu Jos que, dicho sea de paso, éste último me resulta especialmente familiar.
        Siempre es un placer leerte, responderte, provocarte y, de un modo u otro, esperarte.

        • Cierto, sagaz Jean Luc, nadie es de pura cepa, todos somos una mezcla. Es algo inherente a la humanidad. Son las proporciones las que nos diferencian o las que nos describen, según se mire. Me atrevería a decir que Jos tiene <25% de Simón y que este, por muchos años que pasen por su existencia, dudo que la sabiduría se digne a atravesar su preciada superfície.
          Por supuesto que Jos tiene colegas y que a más de uno le va a contar su encuentro sexual, a lo que me refiero es a que no se va a regodear ante el principal afectado.
          ¿Intención en las imágenes? Es curiosa tu observación. Tenía tres opciones para mostrar de manera sutil a mi Simón y a mi Jos, tal como insinúas: el hogareño con su ipad, un maduro con delantal cocinando y un escritor con gafas de pasta negras ante un portátil, y te aseguro que los tres te hubieran resultado especialmente familiares. Pero me gusta pedir permiso antes de publicar una imagen y el que aparece fue el que me lo puso más fácil.
          Un agente literario me dijo una vez que si mi intención era que la gente entendiera lo que escribo debía de hablar claro pues, de lo contrario, cada uno interpretaría a su libre albedrío y el resultado podría ser nefasto o aburrido. Sé que hay algo más que me quieres transmitir, Jean Luc, pero qué quieres, no doy para más.
          Lo que sí tengo claro es que no se trata de un juego de seducción. Hay que follarse las mentes, ¿me equivoco, mordaz, Jean Luc?
          http://bit.ly/1BGBFhF

          • Es curiosa, expuesta Carme, la asociación que haces entre las imágenes y tu descripción tanto de Jos como de Simón. No entraré en más debate y reforzaré la opinión de tu agente literario: tiene razón. Si no se habla claro, la confusión es probable.
            Al final, releyendo todos y cada uno de los mensajes provocados por tu texto, intuyo una conclusión, más aún después de tu respuesta a Myriam. La frase “lo único que importa es defender la posición masculina…” creo que está, absolutamente, fuera de contexto ya que aquí, opinamos sobre lo que tu propones en tu relato y, en todo caso, el único personaje que defiende posiciones eres tu misma pero entiendo que así es como se provocan nuestras respuestas. Dices que nadie se ha puesto en el papel de la protagonista, igual es así, pero no creo que sea lo realmente interesante, creo sinceramente que tu relato (respuestas incluidas) va directamente destinado a alabar los Jos por encima de los Simón y, haciendo éste ejercicio, me sabe mal decirte que si todo es como lo planteas (blanco o negro) te perderás muchos Simón que cocinan de puta madre y tienen más recorrido del que les atribuyes. Igual lo interesante seria saber el porqué de esta predilección hacia los Jos, temo, que es lo que toca, pero no te he leído nunca decir que, realmente, no te apetezca un Simón.
            No alcanzo a intentar decir más que lo que aquí escribo, no entiendo tu reflexión. Follarse las mentes?, no sé, soy más de follarme los cuerpos, al fin y al cabo, al hacerlo, se folla simultáneamente una parte de la mente que lo acompaña, al menos, durante el rato que las pieles se tocan, es algo que no se puede dejar de lado. Para follar las mentes, vaya por delante que no soy nadie para sentar cátedra, creo, simplemente, que el primer paso es estar dispuesto a dejarse follar, poco a poco, sabiendo que se toca material delicado y confiar, sobretodo confiar. Lo que doy por seguro es que si al primer pollazo inesperado se opta por desaparecer, irse, enrabietarse o hacerse el ofendido mas vale ofrecer solo un cuerpo.
            En fin, sarcástica Carme, deseo leer tu próximo relato, a tu elección dejo el tema, estoy convencido que será interesante debatir el texto. Me guardo para mi la tentación de hacer el paralelismo de Jos y Simón con alguna de las mujeres con las que he disfrutado en una mesa.

  8. Buenas Carmen, perdón, Carme. Antes que nada presentarme, me llamo Andrés y es a través de una amiga que me ha aconsejado entrar en tu blog.
    Decirte que me apasiona la literatura y al leer tus relatos se me antoja decir que me gustaría seguirte.
    Me gusta como escribes aunque no se muy bien si estas escribiendo encuentros tuyos, cosa que me divierte, o si son como dicen los escritores, divina inspiración.
    En cuanto al relato, como todos, lo encuentro entretenido, sensual y excitante. Seguramente tus diálogos llegaran a poner cachondo al más de uno. Todos hablan de Jos y Simon, yo no. ¿La protagonista eres tú? Espero que no, demasiado fácil, y la encuentro un poco, como decirlo, ingenua. Eso si, como muchas de tus protagonistas, siempre dispuesta a todo y con todos.

  9. Bien sûr chérie,

    Debemos conocer las circunstancias, y aceptarlas, o no.
    Y obrar como cada uno considere, mon amie.

    Petits baisers

  10. Interesantes los ingredientes de este fantástico relato, fresco con toques ingeniosos y con la particularidad que, soy capaz de verme reflejada en “ella” y imaginarme un desenlace. Gracias Carme, este relato es un buen antídoto para tanta sombra y tanto Grey, viva el erotismo a nuestro alcance.

    Felicitats guapa, un plaer llegir-te

    • ¡Qué agradable resulta tener una presencia femenina, Myriam!
      No resulta fácil batallar con tanto hombre pues todos sabemos que la forma de gestionar nuestras mentes difiere sustancialmente y a veces me cuesta ponerme en su lugar, amén de que dudo que ninguno de ellos haya hecho el esfuerzo de ponerse en el de la protagonista, es más, ni lo ha intentado siquiera. Lo único que importa es defender la posición masculina sea de “sapio”, guaperas o un mix de ambos.
      Y en cuanto a ese desenlace, Myriam, no te lo puedes quedar para ti sola. Quizás con ellos no tengo más remedio, a pesar de que han insinuado propuestas, pero contigo, queda pendiente…
      Un plaer tenir-te a l’altra banda de la pantalla

  11. Buenas Andrés, en primer lugar, me alegro que te guste como escribo aunque me extraña que manifiestes que te apasiona la literatura y por contra solo te intereses por la ingenuidad de la protagonista y por mi vida íntima.
    No es mi objetivo poner cachondo a nadie, sino crear sensualidad y debate. Esto no es pornografía sino literatura. Observo que no es el primer relato que lees, pues por lo que veo ya conoces a todas mis protagonistas. Quizás, cuando en breve se publique mi primera novela podrás hallar la respuesta a tus inquietudes “literarias”. Por cierto, saluda a tu amiga de mi parte y te aconsejo que si realmente deseas seguirme te inscribas al blog, de esta forma te llegará un aviso cada vez que publique. Hasta pronto

  12. Carme y Myriam,
    Logicamente sois vosotras quienes decidiréis el final de la historia. Me gustaria leer vuestro desenlace.
    Petó a ambdues.

  13. Carme, es un dicho marinero. El barco responde siempre a lo que hace el capitán, en cualquier circunstancia. No es otra cosa

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