El seductor desconocido. Relatos eróticos 10

Relatos eróticos 10

Nos sentimos alagadas y nos ponemos nerviosas cuando un hombre nos corteja. Una simple mirada de admiración, un simple susurro, un “Qué bonita eres”, puede ser suficiente para encontrarlo seductor e irresistible, sea quien sea y esté donde esté. Pero, ¿qué pasa cuando se traspasa la línea, cuando la situación se descontrola, cuando todo sucede en un lugar público…? Aquel día, Mamen lo experimentó en el gimnasio…

Relatos eróticos seductor desconocido…/…Entré en la sala y escogí mi bicicleta preferida: primera fila en el lateral izquierdo del recinto, con vistas al único espejo existente. Sí, lo confieso: me encantaba contemplar mi figura pedaleando y poder deleitarme con el atractivo perfil del monitor, sobre todo cuando vestía su ceñido culote de licra blanca.

La bicicleta había sido utilizada por alguien muy bajito y, mientras estaba atareada adaptando el sillín y el manillar a mi altura, una voz me interrumpió.

— ¿Puedo sentarme a tu lado? Ya me tenías preocupado. Llevas casi un mes sin venir y me alegro de volver a verte.

Intrigada, levanté la cabeza, siendo sorprendida por una sonrisa y un beso en cada mejilla. Al momento noté como las pulsaciones se me aceleraban.

El hombre que me hablaba rondaba los sesenta, aunque su agilidad y resistencia física no los delataban y, a pesar de que no cumplía con los cánones de belleza clásicos, en conjunto resultaba seductor. Había coincidido con él en varias sesiones aunque siempre sentados en zonas opuestas de la sala. Ello me había dado la oportunidad de poderle observar, hasta que una ocasión nuestras miradas se cruzaron y retiré la mía. Más, con el tiempo, la inocente curiosidad visual dio paso a gestos de complicidad, algunos con un marcado mensaje seductor. Al igual que el monitor, también vestía conjuntos de licra muy ceñidos que le insinuaban los genitales de forma insultante y un día, se percató de mi descarado escrutinio. Al final de la clase se acercó a mí, se presentó como alguien importante en la esfera social y con un guiño, se pavoneó de forma un tanto obscena: “No lo dudes. Es todo mío”, insinuó mi seductor compañero mirándose de reojo la entrepierna. Me ruboricé con solo imaginarlo e intenté disimular programando un pulsómetro que ya marcaba un corazón desbocado. La música apagó su voz y la clase dio inicio. Era de alta intensidad y el sudor no tardó en empezar a cubrir nuestros cuerpos y a resbalar por las zonas más íntimas. El bamboleo del órgano masculino del monitor unido al olor corporal de mi persuasivo compañero empezaron a desconcentrarme, perdiendo el ritmo y el control de los pedales. Pero él, indiferente a mi tormento, no dejaba de mirarme con lujuria, sugiriendo obscenos actos sexuales y excitándome al acercarse a mí para susurrarme a la oreja algún comentario que el volumen del sonido me impedía entender. El espejo frontal reproducía el movimiento sinuoso de nuestros cuerpos pedaleando sincronizados, simulando la acción de montar el uno sobre el otro; la música trepidante, el ceñido pantalón blanco del monitor delatando lo no visible,…El deseo quemaba y, por si fuera poco, habían cambiado los sillines de las bicicletas por un modelo que se adaptaba a la perfección a mi anatomía femenina: cuando me apoyaba sobre él, separaba mis labios vaginales y cuando me incorporaba, sufría un incitante golpeteo de mi vulva contra su afilada punta. A pesar de que no era mi objetivo compartir mi secreto de autoestimulación, él se dio cuenta y tan pronto acabó la sesión, no dudó en atacar.                   —Disfrutas con el sexo, ¿verdad? Tus incitantes miradas, tus provocativos  movimientos y, por lo que he visto, estos nuevos sillines…Me encanta vislumbrar tus pezones cuando se marcan en tu mono pegados por el sudor; me ponen cachondo—confesó sin dejar de acecharme.

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Aquellos ojos almendrados, ligeramente caídos, delataban una concupiscente personalidad y sus palabras anunciaban un juego peligroso al que en aquellos momentos no me podía arriesgar a desafiar. Sin embargo, aunque mi respuesta fue tajante, en seguida me di cuenta de que no se daría por vencido. Se apoderó de mi toalla, me cogió del brazo y me arrastró con él. No me resistí, prometiéndome a mí misma que, pasara lo que pasara, no sucumbiría a la tentación. Con una sonrisa diabólica, me acorraló al final del pasillo de la sala de máquinas. No había nadie y le tenía tan cerca… Su aliento cálido me acariciaba la piel mientras sus labios húmedos se abrían y cerraban acompañandolos con una voz ronca. Mis ojos estaban atrapados en su boca, sin importar lo que salía de ella, solo sintiendo el ansia de poseerla, de hacerla callar con la mía, de besarla hasta dejarle sin respiración. ´

Pero él quería que supiera con quién me enfrentaba.

—Soy un hombre seductor y libertino. El desenfreno y la promiscuidad llevada al límite de lo sexualmente permitido son mis principales aspiraciones y tú, serías una pareja ideal. Puedo hacerte percibir sensaciones que ni sabes que existen y actos placenteros que te harán perder el mundo de vista. Sé que no te vas a negar. Tarde o temprano vas a ceder porqué es lo que deseas. Todo tu cuerpo lo está pidiendo a gritos—dijo deslizándome el dedo por el sudor que resbalaba en mi escote.

Me sentía desnuda ante él; había descubierto mis deseos y conseguido que mi excitación estuviera a flor de piel.           —No tengo prisa; soy muy paciente pero, ¿y tú?—me desafió provocándome.

Me entregó la toalla, me besó los labios, dio media vuelta y me dejó con aquella confesión caliente que me acompañó hasta el vestuario al que entré cubriéndome los pezones para ocultar su inoportuna erección. De forma alguna podía competir con aquel monstruo del sexo que me había embrujado con sus proposiciones deshonestas.

Necesitaba intimidad y me metí en la ducha donde bajo el efecto de el agua helada, me di cuenta de que él tenía razón: yo era impulsiva y poco paciente; era algo innato contra lo que difícilmente podía luchar y no tenía sentido resistirme. Convencida, cerré el grifo y observé cómo las burbujas de jabón que me habían acariciado acabavan en un remolino desapareciendo por la rejilla del desagüe e hice un pacto con el diablo: “Mañana, a la misma hora…”

42 comentarios de “El seductor desconocido. Relatos eróticos 10

  1. Veo que dejé las clases de spinning demasiado pronto…
    Fantástico relato Carme. Los gimnasios son un lugar especial para ese tipo de encuentros.

    • Nunca es tarde, Feri. Solo necesitas un espejo y un poco de imaginación para convertir un ejercicio muscular en lujurioso. Abrazo

  2. Hola Carme.
    Uauhhhhhh un relato excelente. Cuantas veces sentada en mi bicicleta mi imaginación ha sido más ágil y rápida que mis pies !!! El sonido de la música, el sudor resbalando por mi piel, una ropa ajustada marcando unos genitales vigorosos, unos pechos apretados a punto de delatar unos pezones erectos, una mira casual y lasciva a través del espejo, hummmm ……………..
    Sigo practicando mis clases de spinning, curiosamente, mi bicicleta siempre Ha sido usada por alguien mas bajito.
    Un abrazo hermosa dama.

    • Es curioso, Ester, que hables de alguien más bajito, una referencia al sexo masculino cuando normalmente las mujeres somos las de estatura más baja. Una mala pasada del subconsciente, ¿quizás? Y no te reprocho el “encanto” de la combinación entre genitales vigorosos vs pechos marcados y pezones erectos. Un coctel más que sugestivo y, además, en un lugar público…Abrazo

  3. Normalmente voy al Club a jugar a padel, un deporte que puede ser mixto, y tiene su morbo al celebrar los puntos. Una lesión de la rodilla del partido de futbol del lunes lo ha impedido.
    El spinning lo hago puntualmente pero tu relato me incita.
    Ester, veo que a ti también te excita el olor a sudor y los maillots apretados mientras pedaleas.
    Buenas noches a ambas.

    • Feri, desconozco las reglas del juego del padel y me encantaría saber qué incluye ese “morbo al celebrar los puntos” ¿puedo encontrarlo en alguna web? ¿se trata de algún ritual especial…? Siento lo de tu lesión de la rodilla y por lo que veo tus aficiones deportivas son más duras que las de un simple gimnasio. Además, futbolista…
      En cuanto a que a Ester le excite el olor a sudor, ¿qué te hace pensar en ello? Buenas noches, querido Feri. Espero que tu rodilla mejore

  4. Carme, expresé mal “olor a sudor” , me refería a su frase de las gotas de sudor resbalando por su piel. Disculpad mi mala expresión.
    No es ningún ritual especial, pero cuando consigues un punto importante te fundes en un abrazo con tu compañera, de dos cuerpos sudados, e incluso la levantas del suelo. He visto miradas especiales durante segundos después de ese abrazo.

    • Feri, no tenía ni idea de este gesto y me parece genial. En nuestra sociedad se tiende a huir del contacto físico y lo encuentro lamentable. No es cuestión de ir toqueteando a todo el mundo pero si de manifestar más calor humano. Por cierto, debe ser una motivación importante tener a una contrincante atractiva. Los puntos deben salir solos…Abrazo de viernes, Feri.

      • Siempre sin duda si tu compañero o compañera es atractivo los puntos salen perfectos, por el simple concepto de que te es atractivo para ti, incluso perder es perfecto si existe un abrazo del que comentabas antes, un abrazo compartiendo sudor y piel satinada resbaladiza.. miradas mágicas e instantes llenos de mucho más que compañeros de juegos, pero eso sí, solo un instante… instante mágico, vida, vida que siempre se compone de instantes… feliz instante.

        • ¿De verdad crees que jugar con alguien atractivo a tu lado puede ayudar a puntuar, Josep? La adrenalina al tenerle cerca, al ver como las gotas de sudor le resbalan por el arco de cupido, al compartir su olor corporal…Todos son motivos suficientes para dejar de estar atent@ al juego y perder la concentración. Aunque el abrazo…, está asegurado. Feliz domingo

          • Un beso en el arco de cupido untado de sudor es mucho más que un beso, es compartir lo más íntimo, por ejemplo, soy un fan de los besos en las axilas, besos con algo más… el sabor del sudor de tu pareja en tu boca es siempre un incentivo a la lucha, lucha de cualquier tipo… lucha es vivir. Luchamos.

  5. Buenos dias.
    Carme, veo que tambien me he expresado mal, tenia que ser al reves !!!!
    No todo el mundo huye del contacto fisico.
    Saludos.

    • Bueno, pues tendré que buscar un compañero atractivo que juegue a padel y al que se le dé muy bien el juego. Aunque pensándolo bien, no sé si puede ser tan sensual como las clases de tenis que de jovencita me daba un monitor mayor que yo, pegado a mi espalda, con su boca rozando mi mejilla mientras me acompañaba con sus brazos para trazar conjuntamente la parábola de la raqueta. Qué tiempos aquellos…

  6. Carme
    Lo lamento, se que nada será tan sensual como tu profesor de tenis, ni me puedo ofrecer como compañero atractivo, solo como jugador habitual de padel.

  7. Buenos días.
    Me encantan los “links” que pones en los relatos, estoy comprobando mi falta de conocimiento y información que tengo en este gran mundo del erotismo.
    Carme, Feri, que suerte tenéis los dos en el mundo del deporte, jo lo he practicado toda mi vida y nunca he tenido un profesor que me susurre al oído, ni un compañero al cual al abrazarme, sienta una mirada de deseo.
    Será mi falta de atractivo?
    Os deseo un feliz lunes y una mejor semana.
    Abrazo.

    • Lo cierto es que nunca he tenido profesor de tenis pero la imaginación juega malas pasadas y en el fondo, me dedico a esto: a escribir fantasías…Lo siento, no era mi intención mentir, pero la idea resultaba tan deliciosa…Abrazo de lunes

  8. Querida Ester, hasta hace muy poco yo tampoco sabía nada del mundo del erotismo y debo reconocer que atrapa, que atrae, que seduce, que embriaga, y no me pude resistir. Ahora, ya forma parte de mí y no hay nada que me plazca más que compartirlo con personas sensibles como vosotr@s. Me encanta teneros aquí, conmigo. Abrazo

  9. Ester, Carme,… hoy si mi rodilla lo permite haré esta noche una clase de spinning, imaginandome una situación como el relato.
    Si una mujer de body apretado se dirige a mi os lo haré saber.
    Beso a ambas

    • Feri, la rodilla es lo primero pero si te falla, siempre es una buena escusa cojear para que esa mujer se acerque a tí y por qué no, te invite a un Red Bull. Goza de tu sesión en el club, sea de lo que sea.

  10. Carme, gracias por tú interés por mi rodilla. He renunciado al futbol por una clase de spinning en el club.
    La mujer atractiva que se me ha colocado a mi izquierda me aconsejó sobre mi rodilla y corregía mis estiramientos con una bella sonrisa. No pasó de aqui…. pour l’instant.
    Bona nit

    • Todo es empezar, Feri. Nunca se sabe lo que puede derivar de una bella sonrisa. Espero que sus consejos hayan mejorado el estado de tu rodilla y…de algo más. Abrazo

  11. Feri, ya sabes a continuar con tus clases de spinning, siento que tu rodilla te impida practicar tu deporte favorito, espero que te mejores.
    Carme, después de haber leído el link “sexo”, he quedado……… siempre he sabido que practicar deporte es muy sano (independientemente que a mi me gusta mucho, para descargar el exceso de adrenalina acumulada durante una jornada laboral) y beneficioso para mi cuerpo, pero no tenia ni idea que practicar bicicleta mejoraba la vida sexual.
    Un abrazo hermosa dama.

    • Ester, por desgracia las mujeres siempre hemos ido a remolque del sexo de los hombres pero deberíamos aprender a utilizarlo como una herramienta de belleza, salud, bienestar y felicidad, a pesar de que no sea compartido. Estoy añadiendo links en varias entradas para que puedan enriquecer al lector, aunque es una tarea de búsqueda árdua y voy lenta pero tu mero comentario ya me motiva a seguir. Abrazo, querida Ester.

  12. Carme. Tengo que agradecerte estos links que añades en los relatos, soy consciente que tienen que dar mucho trabajo, pero si te sirve para tu motivación y para que sigas poniéndolos, jo los leo todos, los repaso y en cada uno de ellos aprendo una cosa nueva.
    Hasta hace muy poco, jo tampoco sabia nada del mundo del erotismo, había leído relatos de sexo, y la mayoría eran pornografía barata, pero tu, y tus relatos, me atraen y me seducen, haces volar mi imaginación (ja de por si muy activa) y en ciertas ocasiones mi mente los comparte.
    Me encanta estar aquí, leer tus relatos, compartirlos y comentarlos.
    Una abrazo hermosa dama.

  13. I’d need to check with you here. Which is not some thing I usually do! I take pleasure in reading a post that may make people believe. Also, thanks for allowing me to comment!

    • Why this need to check with me here? I don’t understand you. This is a free place to enjoy erotic literature and share sensations and feelings.
      The only thing I ask is whether you are male or female. It is important for me to address you properly. If so, your comments are welcome.

  14. Atrapa, atrae, seduce y embriaga…

    Como tus textos, como el fino y selecto placer de la seducción, con un guiño, con un gesto, una mirada, con una frase o una simple palabra, como una imagen cortada en su “justa medida”, que atrae, seduce, embriaga.

    Dejarse llevar y comenzar a sentir…

    Fascinante.

    Volveré.

    Mis besos.

  15. Petrus, el ejercicio físico como seducción es un placer a practicar tal como muy bien indicas: “en su justa medida”, con discreción, sin que el resto se entere, en la intimidad de la cercanía entre los cuerpos. Esos instantes que dice Josep son la sal de la vida. Abrazo

    • fortalece muslos , gemelos y prepara un culo para morir apretandolo , acarciandolo ,,,,
      si le unes el espejo que muestra el sudor resbalando los pezones erizados y el olor a deseo , es el mejor deporte ,
      como asiduo de este deporte , he vivido experiencias super satisfactorias que me animan a seguir , ademas del antiestres que supone unos kilometros viendo una pelicula o escuchando tu mejor musica o ,,,leyendo el mejor relato erotico de Carmen

      • Deporte, entretenimiento y gozo, Juan, una trilogía que ni la de Grey podría superar al deseo que va creciendo al ver sus fuertes brazos y sus anchas piernas marcándose al ritmo de una música instrumentada para pecar. Los jadeos del cansancio se confunden con los gemidos del acto y el voyerismo del resto de la sala pendientes de nuestro desenlace nos acompaña hasta el final de la sesión donde unas miradas de deseo y unos toqueteos fortuitos avanzan el desenlace más allá de los vestuarios.
        El sexo no deja de ser un deporte al que las olimpiadas todavía no se han decidido a incluir.
        Me gusta tenerte aquí, Juan, leyéndome y retándome. Abrazo

        • gracias Carme, imposible ausentarse mucho tiempo del placer de tu lectura y de tu perversa forma de amar , sexualmente adictiva . El deporte como necesidad fisica pero como excusa para los mejores momentos eroticos , un compañero musculado sexy dotado que sepa hacer flexiones sobre el cuerpo de una mujer totalmente entregada,,,,,
          pueden mirarnos , pero no habra nadie mas que tu y yo

          • ¿Perversa y sexualmente adictiva… ? Nunca me había visto desde este punto de vista, Jose, y a pesar de que el espejo no me refleja exactamente esta imagen, debo reconocer que cuando escribo el rostro y el cuerpo adquieren una personalidad felina, desinhibida y atrevida, al igual que en el gimnasio, con o sin músculos que me rodeen.
            Al fondo a la derecha, sobre el montón de colchonetas y bajo la intimidad de la penumbra. Prohibido gemir, ni tampoco eyacular ¿Lo podrás soportar?

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  18. soportar tus besos y caricias ,,,,como me palpas la poya mientras nos comemos a besos , apasionados prohibidos olcultos en un mar de calor y sudor ,,,,en un lugar apartado de gym ajeno a miradas pero conscientes del morbo que tiene,,,,,creo que si los soportaria , pero la eyaculacion ,,,,ahi me dejas en un mar de dudas ,,,,apretarme en tu cuerpo y sentirlo gemir agitarse y entregarse a mi , tal vez no lo aguante pero sera la prueba que te deseo mas y mas

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  21. A veces, demasiadas veces, nada es como deseamos. A veces, demasiadas, cuerpo y alma reclaman lo que vida y día niegan repetidamente. A veces, demasiadas, la realidad se opone a un deseo largamente acariciado. El deseo permanece, el ansia por darse recibiendo lo tantas veces anhelado.

    A veces, demasiadas veces…

    • A veces, pocas veces, hallamos lo que deseamos. A veces, demasiadas veces, el corazón y la razón no van a la par y nos engañamos. A veces, demasiadas veces, también engañamos a los demás por miedo a perder algo que la verdad hubiera podido salvar.
      A veces, demasiadas veces, la falta de comunicación y de sinceridad nos llevan a naufragar.

      A veces, demasiadas veces…

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