Deleite sexual en la bodega. Relatos eróticos 6

 

Relatos eróticos 6

“La seducción adopta múltiples formas, gustos, aromas, texturas… y, una mujer no siempre requiere estar acompañada para caer rendida a sus encantos” 

Relatos-eroticos_deleite_bodegaMamen sucumbía al intenso olor que escapaba de las bodegas de la Hacienda. Aquel regio edificio de piedra con la capilla adosada a él le daba un aire de mística seducción que alborotaba su imaginación. El aroma a maderas nobles largos años humedecidas por el cobijo de los caldos que a ella tanto le deleitaba mecer en finas copas de cristal como antesala de su fantasía. A cada sorbo, su libido se desinhibía un poco más y su cuerpo se tornaba receptor de deseos oscuros y escondidos que los efluvios del alcohol hacían aflorar en forma de fluidos y pálpitos en su entrepierna.

Entonces se dio cuenta: el cerrojo no estaba echado. Se acercó, empujó el portalón y atisbó el interior: “Mmmm, ¡qué bien huele!”, exclamó entrando con decisión. Tan solo estaban encendidas las luces decorativas y las barricas tomaban un protagonismo sexual casi obsceno, unas sobre las otras, rozando sus generosos cuerpos entre ellas. El entorno la atrapó y permitió que sus sentidos fueran cayendo rendidos, uno a uno.

—Solamente una vuelta—prometió a nadie adentrándose en la estancia.

Hacía frío y sus pezones se destemplaron erizándose y fregando la copa del sujetador. Ella se frotó las manos y cubrió sus pechos para aliviarlos mientras andaba sin rumbo, dejándose llevar por lo desconocido.

— ¿Busca la bodega?—retumbó una voz entre las paredes.

Mamen no vio a nadie pero se dirigió hacia donde el eco le indicaba, descubriendo una pequeña puerta de madera. La abrió y apareció una escalera oscura y lúgubre, iluminada por bombillas desnudas colgadas del techo. Fue bajando y al llegar al final pudo distinguir un acogedor recinto con las paredes horadadas y repletas de botellas de vino rodeando a una mesa bajera y dos butacones de cuero. Quedó cautivada disfrutando el momento, hasta que le distrajo un apetitoso olor. Provenía de un rincón y al acercarse descubrió una pata de jamón ibérico colgando de un gancho de carnicero. Pedía a gritos ser cortada y ella hizo los honores. Se apoderó del afilado cuchillo que yacía clavado en una fusta y fue deslizando su hoja por la jugosa carne, convirtiéndola en láminas casi transparentes que dejaba caer sobre una fuente. Volvió a sentir frío y sus ojos se posaron sobre las mantas de cachemira plegadas en los brazos de los butacones. Casi pudo sentir la calidez del tejido bajo su piel degustando el jamón y el vino. Deseaba disfrutar de aquellas sensaciones mojando sus labios en un tinto y descorchó una de las botellas, se sirvió unas virutas de jabugo y se sentó en uno de aquellos acogedores butacones.

Relatos eroticos bodega deleiteEl jamón se deshacía en su boca y el silencio invitaba a relajar todo su cuerpo. Se quitó los zapatos y la falda y se tapó con una de las mantas, dejando que la suavidad del cachemir acariciara su piel. Se sentía a gusto y se sirvió una copa, haciendo voltear el rojizo contenido en ella. El aroma era intenso y el sabor a madera se mezcló con los matices rancios y picantes del curado. La combinación de ambos avivó su deseo carnal, hasta llegar a tener la sensación de oler en la lana el perfume del heredero de todo aquello.

Era difícil no pensar en él. Había penetrado en sus aposentos y su huella estaba presente en cada centímetro de aquella bodega. Nunca le había imaginado como amante pero aquel sitio poseía un magnetismo especial y la idea, alentada por los efluvios del vino y por la jugosidad del jamón, fue tomando forma.

Mamen no tardó en imaginarlo sentado en el butacón, cubierto con su misma manta mientras se presentaba vestida con una cofia y un diminuto delantal de doncella blancos. Él le solicitaba probar el jamón y ella le obsequiaba con un fino corte que dejaba en su boca para, al momento, arrebatárselo con sus labios. A él le gustó y pidió repetir.

Los pezones de Mamen acosaban de nuevo el frío de la estancia y él, alertado a por la fina tela del delantal, abría la manta invitándola a compartir su regazo. Estaba desnudo y ella notó cómo su pene se excitaba y él, cómo su vulva se humedecía; y mientras bebían y comían de la boca del otro, sus dedos jugaban con el sexo contrario. A él le gustaba que ella le apretara con firmeza y que deslizara la palma de la mano por su falo y él, pronto descubrió que su clítoris se apasionaba con el tintineo de su dedo medio.

Bajo la manta, el ambiente se fue caldeando, los gemidos inundaron la estancia y el olor a humedad se mezcló con la esencia de sus fluidos, emanada durante el clímax…

13 comentarios de “Deleite sexual en la bodega. Relatos eróticos 6

    • Querida Ester,
      Es curioso como a pesar de que un texto, un relato, un artículo destaque por su contenido, el éxito o el fracaso de ser más o menos leído depende de las ilustraciones que le acompañen y eso es una característica intrínseca del ser humano. Ya lo dice el refrán: “Más vale una imágen que cien palabras” pero en la erótica, la fotografía tiene todavía mucho más poder.
      Por cierto, te agradezco tu aportación. Tienes una facilidad inestimable para acompañar mis relatos.
      Abrazo

      • Hola Carmen.
        En ningún momento he querido dar mas importancia a las fotos que al relato, si bien es cierto es que en este relato las fotografias han impactado mucho mi visión, sera porque soy una gran amante del buen vino y de la buena compañia.
        El aroma a maderas nobles que desprende una bodega, la semi oscuridad y el traidor efecto del alcohol, hummmmmmmmmmm.
        Un abrazo hermosa dama.

        • Siempre he pensado que un buen vino permite ser una misma de una forma más desinhibida, más cercana, más relajada, más sincera. Los tabús casi escapan del consciente y su puesto es ocupado por deseos que ocultamos por motivos sociales y morales. Pero el buen vino, al igual que el perfume, debe dosificarse si no queremos caer en sus traidores efectos…
          Es agradable tenerte por aquí

          • Hola Carmen.
            Nunca havia relacionado el perfume con el vino y tienes muchisima razón, el perfume (principalmente el de mujer) como el vino, en exceso, enturbian la mente y alteran los sentidos.
            El placer és mio, me gusta mucho como narras la erotica, insinuando y provocando sin caer en la pornografia.
            Un abrazo hermosa dama.

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  5. Sensible al paladar excitante a la vista de sabor exquisito ese vino ese jamon nada comparable con un cuerpo vestido solo con el frío de la cueva y calentado con el recorrido de unas manos expertas en catas carnales

    • El frío de la cueva es inóspito sin unas manos cálidas y hábiles que sepan dónde y cuándo tocar. Y esta cata carnal que insinuas, Jonas, es incitante, con o sin jamón

  6. La habilidad no es suficiente para tapar el escalofrío de un cuerpo perdido entre finos caldos hay que saber derramarlo entre los pechos y verlo caer asta los pies para dar sabor a tu piel y que la lengua recoja las gotas depositadas entre los muslos haciendo de la cata un arte de placer

    • Tu punto de vista sobre una cata, Jonas, cobra una dimensión especial que nada tiene que ver con la convencional de mecer copas, airear taninos y mojar labios. Tú, vas bastante más allá, más todavía que el spa donde los cuerpos desnudos se embadurnan con productos de la uva, masajeándolos y aliviándolos de tensiones. Tú, entregas la bodega entera al placer carnal

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